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Ha denunciado el parlamentario Ronnie Jurado que el ministro del TLC e Intereses Foráneos -oficialmente de Comercio y Turismo, Alfredo Ferrero y su «equipo negociador» del Tratado de Libre Comercio con EEUU aceptaría la propuesta de proteger la fórmula del medicamento patentado, lo que aplazaría el ingreso de las medicinas en su versión genérica (bajos precios) al mercado local. ¿Tiene algo de raro que este señor haga lo que ya empieza a ser claro y entreguista?

¡No sólo eso! Jurado ha dicho también que el ministro del TLC estaría presionando a troche y moche para que se apruebe a rajatabla las condiciones leoninas impuestas por Estados Unidos y que no se fiscalice por nadie cuanto están haciendo los regaladores de lo que no es suyo. ¡Qué tales sinverguencerías las que se cometen en este país!

Queda claro que Alfredo Ferrero no sólo es un dinámico ministro del TLC e Intereses Foráneos sino también un caradura. Y con él, el equipo de traidores que con fruición se llaman “negociadores”. ¿Qué están negociando? ¿Cómo mejor entregar al Perú a un TLC que sólo beneficiará a las grandes empresas transnacionales? ¿Las mismas que contratarán a Ferrero y a su gente cuando dejen el ministerio?

El TLC no es un tratado de gobierno a gobierno, es un convenio entre Estados, vale decir que compromete a todo el país y a su población productora porque estará engrilletada a cuanto se pacte y las condiciones en que este proceso se lleve a cabo. A tenor de lo visto, Ferrero y compañía no saben ya qué hacer para impulsar la firma de este documento.

Las contradicciones peruanas en el tema son flagrantes. ¡Y desvergonzadas! Ecuador y Colombia se han desmarcado más de una vez porque el entreguismo de Ferrero y pandilla ha sido demasiado ostentoso. Bajo el disfraz de tecnócratas, se esconden niños bien a quienes importa poco o nada el hombre o mujer de la calle. Que el país sea vendido o regalado, es un asunto que manejan muy bien. Y disfrazan bajo la garrulería barata de inversiones, progreso, desarrollo, más exportaciones, etc.

Tengo la impresión que deviene imprescindible, urgente, impostergable un referéndum para que la población apruebe o desapruebe un TLC (tratado de libre comercio) con Estados Unidos. Y que los “negociadores” estén impedidos de abandonar el Perú por un larguísimo periodo, con el propósito fiscalizador de examinar sus actuaciones. Y si cometieron dolo o traición a la patria, ¡entonces a la cárcel o frente al pelotón de fusilamiento!

El Perú será más Perú y nación si es que empieza a fulminar a sus lacras. Aunque éstas vistan corbatas finísimas y trajes a la medida. La justicia tiene que empezar a sentar sus reales con el rigor del cumplimiento de la ley y no por el precio que tengan sus dictámenes como ha ocurrido hasta hoy. Y la prensa tiene que denunciar informando e informar denunciando. ¡Esa es tarea ineluctable!

¡La patria se defiende, la patria no se vende!

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!