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Decenas de miles de manifestantes de todas partes del país se congregaron el pasado fin de semana frente a la Escuela de las Américas, en Georgia, para demandar su clausura; entre los manifestantes se encontraban víctimas de tortura de soldados latinoamericanos capacitados en la polémica institución, así como los actores Susan Sarandon, Martin Sheen, y líderes religiosos.

Mientras George W. Bush viajaba en América Latina, más de 16 mil personas demandaron la clausura de la Escuela de las Américas (SOA por sus silgas en inglés, rebautizada ahora como Instituto para la Cooperación de Seguridad del Hemisferio Occidental) en el fuerte Benning el domingo; unas 20 personas fueron arrestadas por actos de desobediencia civil. Esta fue la protesta más grande desde que comenzaron estas manifestaciones anuales en 1990. El sábado se manifestaron 12 mil activistas en el mismo lugar.

"Nos reunimos para revivir la memoria de aquellos que han muerto por esta escuela de combate", afirmó el padre católico Roy Bourgeois quien encabeza SOA Watch, y organizador de estas protestas. "¿Cómo se puede enseñar democracia detrás del barril de un arma?", preguntó en entrevista.

SOA Watch, que ha apodado a esta institución militar estadunidense dedicada a la capacitación de militares y policías latinoamericanos como "Escuela de Asesinos", denuncia que los egresados han regresado a sus países y violado los derechos humanos de sus poblaciones, incluidos los asesinatos de seis jesuitas en El Salvador en los años 80. "Cientos de miles de latinoamericanos han sido torturados, violados, asesinados y desaparecidos, masacrados y forzados a ser refugiados por graduados de la Escuela de las Américas", sostiene SOA Watch.

Los manifestantes, en procesión funeral y miles de cruces -cada una con el nombre de una víctima de los adiestrados de esta escuela-, títeres y mantas diversas, avanzaron hacia la entrada de Fuerte Benning el sábado y nuevamente el domingo. Se leyeron miles de nombres de víctimas latinoamericanas de los adiestrados. "Como muchos de sus egresados, esta escuela continúa operando con impunidad. Clausurar la Escuela de las Américas enviaría un mensaje fuerte de derechos humanos a América Latina y al resto del mundo", declaró Carlos Mauricio, salvadoreño sobreviviente de tortura que fue el orador principal en el evento.

Familiares de soldados estadounidenses muertos recientemente en Irak, sindicalistas, estudiantes, religiosos, inmigrantes y activistas de derechos humanos, entre otros, representaron una amplia gama de manifestantes que participaron durante los dos días de protestas. "Me trepé (sobre la reja de la base) por amor a mi país y amor a los pueblos de América Latina", dijo el estudiante De Rouen, uno de 20 arrestados por actos de desobediencia civil.

Los comandantes encargados de la institución insisten en que la mayoría de los abusos denunciados por los manifestantes fueron cometidos en el pasado y que ahora hay mayor énfasis sobre el respeto a los derechos humanos en el programa de capacitación.

Jim Cason y David Brooks, corresponsales de La Jornada en EEUU