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El gobierno de Chile advirtió que Fidel Castro podría ser detenido en el caso de viajar a Santiago para asistir al inminente funeral de la dirigente comunista Gladys Marín, pero horas después se retractó con una declaración oficial, a la vez que anotó a Brasil en el lobby por la Secretaría de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Una errática declaración del ministro Secretario General de Gobierno, Francisco Vidal, quien oficia como vocero oficial, acentuó el matiz washingtoniano de la política exterior del gobierno de Ricardo Lagos al asegurar que si al líder cubano se le ocurriera viajar a este país, nada podría impedir que fuera detenido por efecto de algún trasnochado reclamo judicial.

Mientras Marín padece un inexorable cáncer cerebral terminal, las especulaciones sobre la supuesta decisión de Fidel de asistir a sus inminentes exequias fueron esparcidas en el nuevo diario gubernamental "Siete" por José Miguel Vivanco, un chileno-norteamericano cercano al gobierno de Lagos que se desempeña como secretario ejecutivo de Human Rights Watch, una organización estadounidense que recibe financiamiento de los contribuyentes a través de fundaciones como la National Endowment Development (NED), creada para «promover la democracia».

Vidal aseguró el miércoles que nada podría impedir una eventual detención de Fidel "en función de un nuevo principio gradualmente aplicable en el derecho internacional, inviolabilidad territorial para alguien que sea acusado ante tribunales internacionales de justicia por delitos contra los derechos humanos". En horas de la tarde del mismo día, La Moneda se percató de que los jefes de Estado que visitan Chile gozan de inmunidad. "Existe un principio internacionalmente aceptado -para los jefes de Estado en ejercicio-, en cuanto a que ellos gozan de inmunidad de jurisdicción penal ante los tribunales nacionales de otros Estados", rectificó un comunicado oficial. "Tal principio se relaciona con el concepto de la inmunidad soberana de los Estados, fundamental en las relaciones de convivencia internacional", agregó la declaración.

Pelea voto a voto en la OEA

La bochornosa incursión del abogado Vidal en el derecho internacional y en las relaciones externas de su país se produjo justo cuando la política exterior chilena realiza denodados esfuerzos por consolidar la candidatura del ministro del Interior José Miguel Insulza a la Secretaría de la OEA, tras recibir el mismo miércoles el apoyo de Brasil. El ministro chileno enfrenta las aspiraciones del canciller mexicano Luis Ernesto Debrez y del ex presidente salvadoreño Miguel Flores, todos amigos de Estados Unidos, país que actualmente maneja a la organización desde la Subsecretaría General.

El chileno cuenta hasta ahora con el apoyo de Argentina, Brasil, Ecuador, Uruguay, Venezuela y Surinam. Debrez consiguió el respaldo de Canadá, Bolivia, Honduras, Belice, San Vicente, Santa Lucía y Paraguay, mientras Flores, el candidato de Estados Unidos, cuenta, además, con los votos de Costa Rica, Guatemala, Nicaragua, República Dominicana y Colombia.

La votación será definida por los 13 países del Caricom, poco afectos a los centroamericanos, que ya tuvieron la Secretaría con el efímero costarricense Miguel Angel Rodríguez, aunque su inclinación definitiva todavía es una incógnita. Lagos viajará este viernes a gestionar los votos de Guyana, Trinidad y Tobago y Barbados, mientras Insulza ya hizo su propio lobby la semana anterior en ocho países caribeños.

Chile esperaba el apoyo de Perú, Paraguay y Colombia, pero no lo recibió. Los votos clave serán los de Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Dominica, Grenada, Guyana, Haití, Jamaica, Panamá, Perú, St Kitts y Nevis y Trinidad y Tobago. Si Insulza no consigue 18 votos entre los 34 socios de la OEA, la política exterior chilena tendrá un nuevo fracaso, todo esto al cumplirse un año del derrocamiento de Jean Bertrand Aristide y del envío de tropas a Haití, el 29 de febrero 2003, invasión bastante criticada por Jamaica, país influyente en el Caricom, bloque que está reunido en estos días en Paramaribo, Surinam.

Haití no votará por Chile, ni por nadie, porque fue suspendido de la OEA hasta que tenga un gobierno legítimo. Chile aspira a 10 votos del Caricom. Si los consiguiera, todavía le faltarían dos. Panamá y Perú podrían definir los 18 votos que requiere el ganador.