Lo tengo presente en mi memoria… No, no se me olvida su nombre, ni lo que hizo y lo que dejó de hacer, Sr. Gustavo Noboa Bejarano.

La memoria no me es infiel respecto a su participación en la vida política del país; ¿cómo no recordar aquel famoso dúo, Mahuad – Noboa, que gobernó el Ecuador desde 1999?

¿Cómo poder olvidar a aquel dueto siniestro que nos descalabró económicamente y vilipendió nuestra soberanía, en tan poco tiempo? ¡Imposible! ¡Los recuerdo tanto!

Sí, Sr. Gustavo Noboa Bejarano, usted fue el vicepresidente del más nefasto presidente de la historia del Ecuador, Jamil Mahuad Witt.

Claro, tal vez usted no tuvo la culpa de que el ‘armonioso’ de Harvard hiciera lo que hizo al país (conocemos el cargo ‘decorativo’, el cero a la izquierda, el silencio y la mudez, que han representado las vicepresidencias de la República desde el ‘retorno a la democracia’), pero déjeme preguntarle, Sr. Gustavo Noboa Bejarano, ¿qué dijo usted cuando Jamil Mahuad Witt decretó el congelamiento de fondos?; ¿qué dijo usted cuando el ex presidente demócrata popular entregó recursos del Estado a los bancos, en lo que se conoció como el salvataje bancario y que representó alrededor de 8 mil millones de dólares al país?; ¿qué dijo usted cuando el filósofo de las siete armonías firmó el convenio de la Base de Manta, cediendo nuestro territorio al ejército norteamericano?; ¿qué dijo usted cuando Jamil, aquel jovenzuelo del escándalo del arroz con gorgojo, dolarizó nuestro economía? NADA, no dijo absolutamente NADA, Sr. Gustavo Noboa Bejarano; con su silencio, por lo que dejó de decir cuando debió decir algo, fue responsable y cómplice de todas las barbaridades y horrores que hizo el gobierno de la Democracia Popular; el gobierno amigo de los banqueros, de los gringos, del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional (FMI), de los intelectuales de la elegancia y el estatus, de los ladrones de cuello blanco, de las reinas de belleza…

No, la memoria no me es infiel…

Pero usted, Sr. Gustavo Noboa Bejarano, ya tendría su oportunidad para tratar de enmendar el rumbo político y económico de su compañero de fórmula Jamil Mahuad Witt (destituido de su cargo por un pueblo rebelde que no soportó más sus desaciertos como gobernante), cuando asumió la presidencia de la República, en el año 2000.

Sin embargo, no solo que ratificó todas las acciones emprendidas por el defenestrado Mahuad, sino que en el ejercicio de sus funciones apuntaló su condición de clase y gobernó con la camiseta de los socialcristianos a ‘flor de piel’ (a pesar de que se desafilió de ese partido por contradicciones burguesas, por intereses personales, por ‘peleas de compadres’…). Y con usted continuó el descalabro económico para el Ecuador: desde el CONAM, y con los ‘sabios’ consejos de su hermano, Ricardo Noboa, trató de ‘Modernizar al Estado’, y para ello formuló las Leyes Trole I y II, que en esencia crearon el marco legal para la privatización de los servicios públicos, la venta de las empresas estatales, la entrega de nuestras áreas estratégicas al capital extranjero, la anulación de los derechos de los trabajadores… En fin, su política económica cumplía las directrices neoliberales del Banco Mundial y el FMI. (Cómo no recordar, por ejemplo, aquella medida de efecto inmediato contra nuestras economías: el IVA al 14%).

Pero usted, Sr. Gustavo Noboa Bejarano, sí pensó en grande, por eso se rodeó de funcionarios brillantísimos’, como el ex Ministro de Energía, Pablo Terán Ribadeneira, para entregar nuestro petróleo al capital privado, perjudicando al Estado en millones y millones de dólares.

Ahora recuerdo el caso del contrato de Palo Azul: su joven y ‘brillante’ ministro Pablo Terán, bajo su venia, por supuesto, firmó un contrato de Participación en el Bloque 18 con el consorcio privado Cayman – Petromanabí, de propiedad de los hermanos Isaías (usted sí que era amigo de los banqueros), a través del cual el Estado dejaba de percibir ganancias en un 70,5% del total de la producción, mientras el consorcio de los Isaías aumentaba en ese mismo porcentaje sus beneficios, a pesar de que Cayman – Petromanabí tenía menos inversión en el bloque respecto a Petroecuador.

Y si de petróleo hablamos, qué decir del sobreprecio en la construcción del Oleoducto de Crudos Pesados, OCP: el 21 de febrero de 2001 se suscribió un contrato para la construcción del OCP entre el Estado y la empresa argentina Techint. “El OCP va porque va”, decía usted en ese entonces, con la prepotencia innata del oligarca, Sr. Gustavo Noboa Bejarano, desoyendo criterios técnicos y ambientalistas.

Después de todo lo referido, por el silencio encubridor cuando Noboa Bejarano fue vicepresidente de Mahuad Witt; por todo lo que hizo cuando fue presidente, creo que la Asamblea Nacional Constituyente comete un gravísimo error en abogar por Gustavo Noboa… A veces me pregunto si el cálculo político de Rafael Correa, el de afianzar un apoyo en un sector oligárquico en la Costa, liderado por Noboa, en busca de hacer rabiar más a León Febres Cordero y sepultar lo que queda del PSC, vale la pena: ¿vale la pena insultar a la memoria histórica del pueblo ecuatoriano, que ubica a Gustavo Noboa como un impulsor de las políticas neoliberales, defensor de las privatizaciones, vasallo de los organismos financieros imperialistas (BM – FMI) y enemigo de las aspiraciones populares?

Lo tenemos presente en la memoria… No, no olvidamos su nombre, ni tampoco lo que hizo y lo que dejó de hacer, Sr. Gustavo Noboa Bejarano.