Telesur nos trajo la verdad de Honduras Por Ángel Rodríguez Álvarez Servicio Especial de la AIN

Cuando esperábamos las informaciones sobre el desarrollo y resultados de la encuesta que se llevaría a cabo el domingo en Honduras, nos llegaron las noticias sobre el brutal golpe de estado contra el gobierno del Presidente Manuel Zelaya.

Gracias a Telesur hemos podido seguir, paso a paso, cuanto ha estado aconteciendo en esa pequeña nación centroamericana, pues las televisoras y emisoras radiales locales silenciaron los hechos, trasmitiendo tiras cómicas y música, como si nada ocurriera, primero, y sacadas del aire, después por el corte nacional de la electricidad.

Por su parte, importantes agencias internacionales acreditadas en Tegucigalpa daban informaciones parciales y bastante confusas, en las cuales se podía ver claramente que ocultaban toda la brutalidad de las acciones de los golpistas, y apenas se referían a la condena popular y a las exigencias populares de restituir de inmediato al mandatario depuesto.

En el colmo de la desinformación CNN llegó a calificar la asonada como "sucesión".

Lo ocurrido este domingo, con el manejo de los pormenores del golpe, nos recuerda una situación parecida al modus operandi mediático de los medios en ocasión del intento similar contra Hugo Chávez, en Venezuela, en abril del 2002, cuando trataron de silenciar lo que ocurría y poder presentar al mundo un hecho consumado. En aquella oportunidad Cubavisión Internacional jugó un papel de primera línea en el combate por la verdad.

Ahora en Honduras, solo Telesur, mediante informaciones detalladas y entrevistas a actores principales de los acontecimientos, en el mismo escenario de los hechos, nos permitió conocer la marcha del golpe de estado, y sobre todo, el rechazo popular y mundial a los gorilas.

También las numerosas muestras de solidaridad por parte de Jefes de Estado y otras personalidades de América Latina, pidiendo que el pueblo hondureño rescate sus instituciones democráticas y el país vuelva a la normalidad constitucional. También gracias a esta televisora el mundo pudo seguir los pormenores de la trascedental conferencia de prensa que ofreció Zelaya en el aeropuerto de Costa Rica.

Esto nos demuestra, una vez más, la importancia de poder contar con medios de comunicación objetivos y comprometidos con la verdad. Solo de este modo el derecho de los pueblos a ser informados rápida y verazmente, sin tergiversaciones tibias y confusas, se puede cumplir cabalmente.

Con los días se sabrá pormenorizadamente cómo actuaron los voceros tradicionales en su intento de secuestrar la verdad de cuanto ocurría. No lo lograron, pues ya los pueblos de nuestra América cuentan con mecanismos periodísticos para saber la realidad y denunciar la mentira y el engaño.

Agencia Cubana de Noticias