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Así, el artículo 16 de la Doctrina señala que "las armas nucleares seguirán siendo un factor importante en la prevención de conflictos bélicos nucleares y convencionales (guerra de gran envergadura o guerra regional)". Estos últimos podrán "derivar en un conflicto nuclear" cuando "pongan en peligro la propia existencia del Estado".

El artículo 18 define la prevención de conflictos bélicos, nucleares o de cualquier otra índole, como "tarea de suma importancia" para Rusia.

El artículo 22 establece que Rusia "se reserva el derecho de usar armas nucleares en plan de represalia cuando aquéllas, u otras armas de exterminio en masa, sean usadas contra ella o aliados suyos, o cuando una agresión con armas convencionales contra Rusia ponga en peligro la mera existencia del Estado".

El experto militar Víctor Litovkin, quien comenta la nueva Doctrina en Nezavisimaya Gazeta, califica esta cláusula como alusión a "un ataque semi preventivo".

Al mismo tiempo, recuerda que el presidente Dmitri Medvédev aprobó paralelamente a la Doctrina los "Fundamentos de la política nacional en materia de disuasión nuclear hasta el año 2020". El contenido de este documento, que especifica el reglamento del uso de armas nucleares y podría en principio despejar la incógnita, se mantiene en secreto.

Otra sorpresa, a juicio del articulista, consiste en que la Doctrina omite menciones directas de EEUU aunque sí coloca en primer lugar entre amenazas bélicas externas "la intención de atribuirle al potencial militar de la OTAN funciones globales que se implementan en contra de las normas del Derecho Internacional y acercar las infraestructuras militares de los países miembros hacia las fronteras de Rusia, en particular, mediante la ampliación de la Alianza".

El secretario general de la OTAN, Anders Vogh Rasmussen, ya manifestó que "la nueva Doctrina no refleja al mundo real y se contradice abiertamente con todos nuestros esfuerzos por mejorar las relaciones". "La OTAN no es enemiga de Rusia", subrayó.

Sin embargo, los militares prefieren atenerse a las cifras más que a las declaraciones. La Alianza del Atlántico Norte no piensa de momento recortar su arsenal de armas convencionales que es tres o cuatro veces superior al de Rusia. Por tanto, sería ingenuo esperar que generales rusos tuvieran hacia Bruselas la misma confianza que antes de los bombardeos en Yugoslavia o la aventura bélica de Georgia en Osetia del Sur.

Fuente
RIA Novosti (Rusia)