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Juan-Manuel Santos

Las elecciones presidenciales de Colombia marcan un espacio en el que la derecha colombiana se reafirma en el poder, y es que después de la primera vuelta las expectativas sobre un empate técnico entre Mockus y Santos se desplomaron cuando los resultados mostraron que el apoyo se inclinaba hacia el candidato uribista (con el 46,57%).

El gobierno colombiano dirigido desde hace 8 años por Álvaro Uribe se ha caracterizado por manejar una política intervencionista, de fiel servilismo al imperialismo norteamericano y de represión hacia los pueblos y los grupos beligerantes e insurrectos de Colombia.

¿Cuál era la idea de mostrar el empate técnico?

Obviamente, la derecha y el imperialismo confabularon y prepararon todo el teatro, con las encuestadoras y los grandes medios de comunicación a su servicio, para garantizar que la derecha de una u otra forma (Mockus o Santos) llegue a la segunda vuelta. Los medios jugaron un papel importante en este aspecto, pues trataron de mostrar como los candidatos más fuertes a estos dos personajes; inclusive el diario El Tiempo, uno de los periódicos más influyentes de Colombia, en su editorial del domingo 23 de mayo dice: “Es necesario escoger a una persona que, según el albedrío de cada uno, le garantice un mejor futuro a esta nación (…) En el caso de ELTIEMPO, ese ejercicio nos lleva a apoyar el nombre de Juan Manuel Santos, quien representa al partido de ’la U’, como futuro sucesor de Álvaro Uribe”.

Algunos ven una esperanza en Antanas Mockus, pero su esencia no es diferente a la de Santos, y a pesar de que otros digan que el apoyo está parcialmente dividido, es visto que el próximo presidente de Colombia será Santos, quien continuará con la ya conocida política guerrerista, paramilitar y antipopular de los gobiernos de derecha en ese país.

Pero ¿cuáles son las perspectivas con el próximo gobierno? Está claro que tanto Mockus como Santos representan a la derecha recalcitrante y reaccionaria de Colombia, y aunque Mockus diga no ser parte del uribismo defiende los intereses de las clases dominantes de dicho país. Las dos propuestas implican un férreo servilismo hacia los EE.UU, no en vano en esta semana Hillary Clinton estuvo de visita en Colombia. El objetivo fue claro: el imperialismo norteamericano busca garantizar, reafirmar y consolidar el apoyo de Colombia hacia los EE.UU para mantener su política de “zapa” en la región, por ello Hillary Clinton no descuidó en hablar con los dos posibles presidentes.

Tomando en cuenta que los candidatos esperan saber los resultados de las elecciones del 20 de julio (aunque para algunos ya se avizora el ganador), las propuestas de los candidatos no tomarán un rumbo distinto, las líneas de acción para el gobierno de Santos están trazadas, pues cabe resaltar que la política paramilitar y guerrerista del nuevo gobierno seguirá vigente, y Santos ya ha dicho que se siente orgulloso de que comparen a Colombia con Israel.

En este caso, cabe decir que Santos será el heredero de lo que Uribe ha hecho en estos 8 años de gobierno con su política, llamada también “parapolítica”: el asesinato a campesinos por paramilitares, los sonados casos de corrupción que han rodeado durante estos años al gobierno de Uribe, entre otros aspectos.

Es visto que los principales problemas de Colombia continuarán con el seguro triunfo de Santos en la segunda vuelta electoral, con lo que se garantizaría que los crímenes de Estado queden en la impunidad.

Al igual que muchos países de América Latina y del mundo, Colombia es uno de los países en los que existen mayores índices de pobreza, desempleo, analfabetismo, pero sobre todo de violencia perpetrada desde el gobierno, por más que las “buenas intenciones” de los candidatos que pretenden llegar al poder se muestren como iniciativas para “sacar adelante a Colombia”, la postura es clara, la derecha seguirá en el poder y en el campo internacional Santos se alineará con los países capitalistas y estará de su lado para defender sus intereses.