Consejeros militares estadounidenses e israelíes trabajan con las fuerzas armadas colombianas en la represión contra la rebelión marxista-leninista de las FARCS, según indicó al diario Semana [1] el ministro colombiano de Defensa, Juan Manuel Santos.
Se trata esencialmente de una forma de subcontratación y enseñanza de «técnicas especiales de interrogatorio», o sea de tortura.

El contrato lo negoció el ex ministro laborista israelí Shlomo Ben Ami, actual vicepresidente del Centro Internacional de Toledo por la Paz (CIT Pax), un tanque pensante que pretende ayudar a resolver conflictos en Colombia. Durante los años 60, el Pentágono creó dos escuelas de tortura, una en Taiwán (la Political Warfare Cadres Academy) y otra en Panamá (la School of Americas o Escuela de las Américas).

Esta última se hizo célebre a nivel mundial debido a la imagen que el realizador Costa-Gavras presentó de ella en su film État de siège (Estado de Sitio). El presidente Clinton cerró ambas “escuelas” pero las fuerzas armadas de Estados Unidos se han encargado de reconstituirlas en Bagram (Afganistán) y en la base naval estadounidense de Guantánamo (Cuba).

Además de los cursos que imparten en ambas instalaciones, los militares estadounidenses ofrecen ahora programas de asistencia en el extranjero, junto a oficiales israelíes que han desarrollado sus habilidades en la Palestina ocupada.

[1] «De Tel Aviv a Tolemaida», Semana, 4 de agosto de 2007.