por Guillermo Olivera Díaz; [email protected]

11-10-2011

Honor "ofendido" abusa pidiendo, en sendos juicios, millones de dólares de reparación económica a quien no tiene. ¿Honor prostituido en búsqueda de resarcimiento utilizando jueces?

El ejercicio de tal destreza abusiva es prueba de elefantiásico deshonor.

Iniciar demandas a troche y moche pretende justificar honorarios de abogados sin brillo, con avidez de dinero por su hipertrofiada crematofilia.

Tal es el infortunio del prestigiado periodista Herbert Mujica Rojas cuando se le demanda, penal y civilmente, pese a que no le sacarán un puto cobre, pues carece de fortuna.

Detrás de LAP demandante, que administra el Aeropuerto Jorge Chávez, están los abogados que jefatura un personaje conocido, que cobró millones en el Caso Fujimori. Fue Procurador y procuraba llenarse los bolsillos.

Que el Congreso de la República y el Ejecutivo, de tibio nuevo cuño, cambien el texto legal de la difamación que cercene estos abusos.

Para empezar, que no existan juicios penales y civiles al propio tiempo, o simultáneos, por los mismos hechos supuestamente difamatorios.

Que la reparación sea en una sola vía y no al arbitrio y cieno del querulante.

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