por Guillermo Olivera Díaz; [email protected]

9-12-2011

Un amigo mío que milita en el PPC no prefiere que el oro y la plata queden enterrados en el subsuelo sino que pasen a los bolsillos o faltriqueras de los pocos Benavides que tiene el país, cuya fortuna individual del que más suena frisa en los $ 5,000’000,000.00 (¡cinco mil millones de dólares!), provenientes precisamente de los metales preciosos que extrajo de los socavones dejando miseria y atraso en la superficie que los cubría. Repudia a la ultraizquierda y se cobija suelto de huesos en la ultraderecha de Jean-Marie Le Pen.

El ejemplo de esta vil ignominia lo constituyen las ciudades peruanas La Oroya, Cerro de Pasco, Hualgayoc y el mismo Cajamarca. Pronto será Celendín, que perderá su oro y el agua de sus 04 lagunas providenciales: el daño a su ecosistema será irreversible, cuando los Benavides hayan desaparecido.

Sin embargo, lo más desconsolador está constituido por el viraje dado por el Presidente, Ollanta Humala, quien acaba de convertirse en el furgón de cola de los 3 gobernantes predecesores y reafirmar, como ellos, que el “subsuelo es de todos los peruanos”; ergo, que cada gobierno lo concesione a las empresas mineras y gasíferas lleva todo sin dejar nada. ¿Acaso el gas de Camisea ya usan los cusqueños antes que los chilenos?. Estos, recompran el gas que dizque exportamos a México desde hace 2 años a precio de regalo que fijó Toledo y Kuczynski el mes de febrero del 2006.

Véase en la red mi artículo: Toledo y Kuczynski traicionaron al Perú regalando el gas de Camisea. http://www.voltairenet.org/Toledo-K...

La frase lapidaria para el propio Ollanta es sin duda: “si el subsuelo no fuera compartido por todos, no seríamos una República, seríamos simplemente una confederación”. En ella, a “todos” él nos representa y a su simple voluntad, apoyada por la fuerza mortal de la policía y los militares con armas, queda la decisión de mantener en manos privadas la concesión del subsuelo y lo que de él se extraiga, luego se venda, distribuya o exporte para beneplácito de sus explotadores. ¡Que el lugareño, dueño de la superficie, meramente observe, como ya lo experimenta todo cusqueño que ve pasar al extranjero el gas natural por una gran tubería privada!

Señor Presidente: ¡Jamás ose olvidar que para ingresar al subsuelo se pasa por el terreno superficial que tiene dueño desde antes de la crematofílica empresa minera!. Si el anhelado subsuelo, ansiado por unos cuantos en verdad, “es de todos”, no lo es la superficie, cuyos campesinos-propietarios votaron por usted sin atisbar que los iba a defraudar.

En las zonas rurales de Cajamarca, Pulán, Sexi y pronto en Conga, aquéllos no pueden ingresar a lo suyo, a su modesto terreno del cual superviven con pobreza, pues como asevera Raúl Wiener el gobierno suyo es ya percibido como la “Policía de Yanacocha”, pese a que los Benavides votaron por Keiko Fujimori, su considerada antípoda, falsamente.

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