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En junio de 2018, la directora del US Institute of Peace (USIP), Nancy ‎Lindborg, visitaba la sede del AfriCom en Sttugart (Alemania). El USIP es la NED del ‎Departamento de Defensa y realiza acciones “humanitarias” exactamente como la NED cuando ‎promueve la “democracia”. Por supuesto, el USIP no es una fundación filantrópica del ‎Pentágono sino una herramienta de los servicios de inteligencia de Estados Unidos. ‎

Los militares italianos que cumplen misión en Yibuti donaron máquinas de coser a la organización ‎humanitaria que asiste a los refugiados en ese pequeño país del Cuerno de África, ‎estratégicamente posicionado en la principal vía comercial entre Asia y Europa, a la entrada del ‎Mar Rojo y frente a Yemen. Italia tiene allí una base militar que, desde 2012, «aporta apoyo ‎logístico a las operaciones militares italianas que se desarrollan en el área del Cuerno de África, del ‎Golfo de Adén, de la cuenca somalí y del Océano Índico». ‎

Por consiguiente, en Yibuti, los militares italianos no sólo se ocupan de máquinas de coser. ‎

Durante el ejercicio Barracuda 2018, realizado en noviembre de 2018, tiradores seleccionados de ‎las fuerzas especiales (cuyo mando está en Pisa) se entrenaron, bajo todo tipo de condiciones ‎ambientales –incluso nocturnas– con los fusiles de precisión más sofisticados, capaces de abatir ‎un blanco a 1 o 2 kilómetros de distancia. Dado que sus misiones son secretas, se ignora en qué ‎tipo de operaciones participan las fuerzas especiales [italianas]. En todo caso, es seguro que esas ‎misiones se desarrollan principalmente en un marco internacional y bajo las órdenes de militares ‎estadounidenses. ‎

En Yibuti está Camp Lemonier, la gran base militar estadounidense desde donde opera, ‎desde 2001, la “Fuerza de Tarea Conjunta para el Cuerno de África”, que se compone de 4 000 ‎especialistas en misiones altamente secretas, como los asesinatos selectivos ejecutados por ‎comandos o por drones [aviones no tripulados], principalmente en Yemen y en Somalia. ‎

Mientras los aviones y los helicópteros que participan en las operaciones especiales despegan ‎desde Camp Lemonier, los drones están concentrados en el aeropuerto de Chabelley, a una ‎decena de kilómetros de la capital. Allí se construyen más hangares, trabajo que el Pentágono ha ‎puesta en manos de una empresa de Catania [Italia] que ya utiliza en otros trabajos en Sigonella ‎‎[en Italia], la principal base de los drones que Estados Unidos y la OTAN utilizan en las ‎operaciones realizadas en África y en el Medio Oriente ampliado. ‎

También hay en Yibuti una base militar japonesa y otra francesa. Esta última recibe tropas de ‎Alemania y España. En 2017 se instaló allí una base militar china, la única existente fuera de las ‎fronteras chinas. Aunque el objetivo de la base china es fundamental de naturaleza logística, como ‎dar albergue a las tripulaciones de los buques de la marina china que escoltan los barcos ‎mercantes y poder disponer de almacenes para su aprovisionamiento, su existencia misma ‎constituye una señal significativa de la creciente presencia china en África. ‎

Esa presencia china es esencialmente económica, pero Estados Unidos y las demás potencias ‎occidentales le oponen una presencia militar cada vez más importante, intensificando las ‎operaciones del AfriCom (el mando de las fuerzas militares estadounidenses en África), que tiene ‎en Italia 2 importantes mandos subordinados: la US Army Africa (¡Ejército de Estados Unidos ‎para África!), en el cuartel de Ederle, provincia de Vicenza; y las US Naval Forces Europe-Africa ‎‎(Fuerzas Navales de Estados Unidos para Europa y África), con cuartel general en la base de ‎Capodichino (Nápoles), que se compone de navíos pertenecientes a la Sexta Flota ‎estadounidense, con base en Gaeta (Italia). ‎

En ese marco estratégico se incluye otra base estadounidense para drones armados, actualmente ‎en proceso de instalación en Agadez (Níger), donde el Pentágono ya está utilizando para sus ‎drones la base aérea 101, en Niamey. Esa base se utiliza en las operaciones militares que ‎Estados Unidos viene realizando desde hace años con Francia, en el Sahel, principalmente ‎en Mali, en Níger y en Chad. Estos dos últimos países fueron visitados la semana pasada por el primer ‎ministro italiano Giuseppe Conte. ‎

Aunque están entre los más pobres del mundo, se trata de países muy ricos en materias primas –‎coltán, uranio, oro y petróleo, entre otros recursos naturales. La explotación de esos recursos ‎está en manos de transnacionales con sedes en Estados Unidos y en Francia, cada vez más ‎temerosas de la competencia de las empresas chinas ya que estas últimas ofrecen a los países ‎africanos condiciones mucho más favorables. ‎

Los intentos de detener el progreso económico chino mediante soluciones militares –tanto ‎en África como en otras latitudes– están fracasando. Al extremo que es muy probable que las ‎máquinas de coser que las máquinas de coser que los militares italianos donaron en Yibuti sean ‎‎«Made in China». ‎

Fuente
Il Manifesto (Italia)

Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la versión al francés de Marie-Ange Patrizio