Lunes es 20 de Enero y todos los colegios de la nación estarán cerrados en recordación respetuosa al desaparecido líder de los Derechos Civiles de los negros norteamericanos el reverendo Martín Luther King. ¿Pero realmente basta con eso y bautizar una calle en cada ciudad norteamericana con su nombre para que la conciencia de esta nación sienta que el sueño en la montaña del gran predicador negro se ha realizado plenamente?

Basta con revisar los acontecimientos que tenemos ante nuestros ojos para comprender que lo que fue un sueño para Luther King, aún para otros sigue siendo una pesadilla. Porque Luther King no dedicó su vida solo a la causa de la igualdad entre negros y blancos de su país sino que también luchó por vivir en un mundo sin guerras, con justicia social para todos, un mundo donde los pobres de toda las razas, nacionalidades y credos tuvieran las mismas oportunidades que los otros. Un mundo donde las naciones grandes y poderosas no impusieran su voluntad a los pueblos pobres y menos desarrollados por el solo hecho de tener el poderío de las armas. Por ser un hombre universal de todos los tiempos fue que a Marín Luther King se le concedió el Premio Nóbel de la Paz.

En los Estados Unidos, si bien la policía ya no lanza a sus perros contra los negros ni en el sur hay linchamientos, ni se prohíbe la entrada a los ciudadanos de color a lugares públicos, ni se les confina a los asientos de atrás en los autobuses, en fin, si ya la discriminación rampante es cosa del pasado, sin embargo lejos, pero muy lejos por cierto está norteamericana de ser el país de la igualdad, de la justicia y de la oportunidad para todos como predicara Luther King. Decirlo sería una hipocresía.

Reciente están las manifestaciones del Senador Republicano Trent Lodd - que lo costó su renuncia a la lideratura de la mayoría en el Senado- añorando los tiempos en que los racistas del sur pretendían llevar a la Casa Blanca a un político que tenía como primer tema de campaña la más estricta observancia de la separación de negros y blancos en el país.

No basta con que una mujer negra, Condoleza Rice, sea la consejera del Presidente de Estados Unidos para los asuntos internacionales. Ni que otro negro, el General Collin Powell sea el Secretario de Estado de la nación. ¿ Consejera y Ministro para que? ¿Para decirles al oído a su Presidente que desate una nueva guerra en el Golfo Pérsico por el control del petróleo? ¿Es para eso que hay una señora negra y un General negro de la misma raza de Luther King en el Consejo de Seguridad o la Secretaría de Estado de los Estados Unidos?

Luther King era un hombre de paz y no de guerra. Por eso fue que salió a las calles de todo el país a proclamar también su repudio a la guerra de entonces, la guerra de Viet Nam.

Vivimos en tiempos difíciles. En un mundo de hipocresías. Se nos dice que el Presidente de Irak Saddam Hussein es un "criminal de guerra" que tiene sometido a su pueblo a la más cruel de las tiranías y que es capaz de utilizar las más horribles armas de destrucción masiva con tal de permanecer en el poder a toda costa. Saddan es la reencarnación de Lucifer, según la actual administración Republicana.

Pero hoy nos despertamos con la noticia en todos los periódicos de que el Secretario de Estado Collin Powell y el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld han declarado que Estados Unidos garantizaría plena inmunidad para Saddam Hussein de manera que pueda vivir en otro país sin ser acusado de crímenes de guerra si renuncia a la presidencia de Irak y toma el camino del destierro. El argumento es que de esa forma nos evitaríamos la guerra anunciada.

¿En que quedamos? ¿ Es o no es Saddam Hussein un criminal de guerra?

Imagínense Uds. al Presidente norteamericano Franklin Delano Roosevelt declarando antes del día D de la invasión aliada al continente europeo, cuando la Segunda Guerra Mundial, que si Adolfo Hitler renunciaba al gobierno en Alemania podía retirarse a vivir placidamente en Suiza sin que se le acusara por sus crímenes de guerra.

De acuerdo a la lógica del gobierno de Estados Unidos el "criminal" que se retira de su profesión no tiene que pagar a la justicia por sus actos. Original manera de entender la justicia.

Esa por supuesto, no era la justicia que predicaba Martín Luther King. Porque tampoco es justicia que se honre la memoria de los grandes hombres en su fecha para después mancillarlo todos los días restantes del año.

Hoy es 20 de Enero y el sueño en la montaña apenas es un recuerdo. Una fecha, una parada y el nombre de una calle en la ciudad. Y por supuesto, los colegios no abren sus puertas. ! Es el día de Martin Luther King!