A su regreso de un viaje a Brasil el sub-secretario de Estado para asuntos Latinoamericanos, Otto Reich se encontró con que le habían desalojado sus oficinas en Washington para darle espacio a un sustituto. La noticia llenó de júbilo a los que se oponen al Embargo y a la hostilidad hacia Cuba por parte de Estados Unidos ya que el tal Mr. Reich es el más contumaz defensor de tan absurda política norteamericana.

Pero cuidado, que los poderosos intereses de la derecha cubana de Miami no se van a quedar con los brazos cruzados sin hacer todos los esfuerzos para que el Presiente Bush presente nuevamente ante el Senado, con mayoría ahora Republicana, el nombre de Mr. Reich para que este sea ratificado en la misma posición de la cual acaba de ser desalojado.

Vamos a explicar lo que ha ocurrido. Cuando Otto Reich fue propuesto por el Presidente Bush para el cargo de Su-secretario de Estado, el Senado, que estaba entonces bajo el control de una mayoría Demócrata se negó a considerar la ratificación del nominado, teniendo en cuanta sus pésimos antecedes como funcionario público ya que en la administración Republicana del Presidente Ronald Reagan había realizado una serie de actividades ilegales - todas ellas tramposas- que le valieron la crítica del Congreso.

Decir mentiras. Esa era la función del tal Mr. Reich en tiempos de Reagan cuando el escándalo conocido como Iran-Contra. Y como sus mentiras eran mas que evidentes, el personaje ganó fama de tramposo, razón por la cual a Otto Reich lo apodaron "Pinocho", por el muñeco de palo del cuento para niños a quien le crecía la nariz cada vez que decía una mentira.

Sin embargo, a pesar de toda la historia negativa del personaje, el Presidente Bush lo designó para el cargo de Subsecretario de Estado. La influencia del "Lobby" de la derecha cubana de Miami era lo suficientemente poderosa como para pasar por encima de la voluntad del Senado, de manera que a pesar de la repulsa general, Otto Riech se sentó en su silla y se encargó de llevar adelante su agenda revanchista contra Cuba, una política que en nada beneficia a los intereses fundamentales de la nación y el pueblo de los Estados Unidos.

Siguiendo la historia hay que decir que las razones para que Otto Reich se haya visto obligado a salir de su cargo y de manera tan expedida, pueden ser varias. La explicación oficial es la de que al terminar sus labores el Senado, los funcionarios que no han sido ratificados por este- y ese es el caso d Otto Reich- están obligados a abandonar sus cargos, quedando en la potestad del Presidente, volver a nominarlos ante el nuevo Senado en la esperanza de su confirmación ya que ahora hay una mayoría Republicana.

De ser sí, tendremos de nuevo el próximo año a Otto Reich en su puesto con su larga nariz de "Pinocho" estrenando mas sofisticadas mentiras.

Pero puede haber también otras razones, como por ejemplo, que los diplomáticos, profesionales del Departamento de Estado, comenzando por el propio Secretario Collin Powell se hayan sentido bastante incómodos teniendo en tan importante cargo para América Latina a un hombre tan conflictivo que no es la mejor cara que pueda presentar Estados Unidos a un continente.

Un continente que elige democráticamente a Presidentes del corte de Hugo Chávez en Venezuela, Lula Da Silva en Brasil o Lucio Gutiérrez en Ecuador. Todos ellos adversarios de la política extremista y confrontacional que ha venido imponiendo Otto Reich para complacer a sus patrocinadores de la derecha cubano-americana de Miami, gracias a la cual había llegado a ese cargo.

Sea una u otra la razón de su salida como subsecretario de Estado, lo cierto es que Otto Reich se ha quedado en el aire. "Pinocho", según nos cuentan, se fue con su larga nariz a Brasil a contar mentiras y cuando regresó del viaje ya había otro sentado en su silla. Y eso que no fue a Sevilla.