Las elecciones presidenciales de Brasil están a la vuelta de la esquina y todo parece indicar que el candidato del Partido de los Trabajadores Ignacio Lula Da Silva será el ganador y quizás, sin la cosa siguen como van, su victoria será en la primera ronda electoral. Según las últimas encuestas llevadas a cabo en todo el país, Lula tiene el 45 % de la intención del voto muy por encima de su más cercano contrincante, el candidato del Partido de gobierno José Serra solo llega a un discreto 21 por ciento. Los mas calificados analistas de la política brasileña estiman que es casi seguro que el futuro Presidente de Brasil será Lula el candidato de la izquierda, un hombre que no se oculta para decir que es amigo de Cuba y que las buenas relaciones que hay entre Brasil y la isla serán mucho más estrechas en caso de que él resultara electo presidente de su país.

¿Qué pasa sí Lula pasa? Esa es la interrogación que sin lugar a dudas les quita el sueño a los funcionarios del Departamento de Estado de los Estados Unidos, ya bastante preocupados por la situación de inestabilidad política en países tan importantes para Washington como Colombia y la Argentina, que si se añade a ello el caso del Presidente Hugo Chávez en Venezuela, son como para repetir la popular frase "Éramos tres y parió Catana".

Brasil es un país de gran desarrollo industrial pero sin embargo en Brasil existe una profunda desigualdad social que de no tomarse el toro por los cuernos- y eso es lo que tiene que hacer Lula Da Silva - pasará allí lo mismo que en la Argentina. No se trata de realizar una revolución radical de corte socialista ni de imitar el proceso cubano. Cada nación debe buscar y aplicar su propia fórmula para el desarrollo. Pero lo que si no se debe hacer el futuro gobierno brasileño es copiar el modelo Argentino de las privatizaciones y seguir los dictados del Banco Mundial, porque como se ha visto, tal política, además de los robos de los gobernantes corruptos de turno, es lo que ha llevado a ese país a la ruina como también está llevando al desastre al resto de las naciones de nuestro continente. Si la política de Washington hacia la América Latina sigue en manos de un Otto Reich, que no pasa de ser un aprendiz de ideólogo de la derecha mas desfasada, le auguramos tiempos difíciles a la administración Republicana del Presidente Bush en sus relaciones con los países de nuestro continente. ¿Cuál es el planteamiento de esta administración para América Latina? Si miramos al pasado el Presidente Roosevelt puso en práctica su política de "Buen Vecino", un "Nuevo Trato" que sirvió para enterrar por un tiempo un pasado de codicia imperialista. Años después Kennedy inauguró su "Alianza para el Progreso" que despertó expectativas de nuevas esperanzas.

¿Pero cual es la política de Bush para América Latina?¿ Apretar mas las tuercas del Embargo contra Cuba para complacer a la derecha de Miami?¿Desestabilizar a Venezuela y alentar a una oposición insensata porque su gobierno tiene buenas relaciones con Cuba? ¿Hacer lo mismo con Brasil si Lula Da Silva es electo presidente de esa nación?

¿Qué pasa sí Lula pasa? Seguro que Otto Reich no tiene la respuesta. Porque el álgebra no se enseña en segundo grado.