Era hora ya de que alguna autorizada voz norteamericana rompiera el silencio cómplice que domina el tema sobre la guerra anunciada por el Presidente Bush contra Irak.

El dirigente Demócrata Al Gore, el hombre que perdió las elecciones del año dos mil a pesar de haber sacado mas votos en las urnas que su contrario, ha salido a la palestra pública decir lo que otros callan por temor a ser calificados de "poco patriotas."

Gore es una voz en el desierto que ha salido a predicar en abierto lo que otros dicen en privado. Ese es el deber de todo líder, decir su verdad aún cuando otros aplaudan por temor o favor. Y mucho mas derecho tiene si ese político - como es el caso de Al Gore - no perdió las elecciones en las urnas sino por una decisión judicial de la mayoría conservadora del Tribunal Supremo de los Estados Unidos. Gore se ha atrevido a decir ayer lo que otros dirigentes Demócratas han callado atemorizados por la popularidad del Presidente Bush y el belicismo imperante en amplios sectores de la sociedad norteamericana.

En resumen lo que dijo Gore: Señaló que la política de la Casa Blanca conduce a recortar las libertades del pueblo norteamericano, de apostar por el imperialismo y de lanzarse de forma precipitada y peligrosa a una guerra contra Irak.

Según Gore el Presidente Bush ha decidido acabar con la noción de legalidad internacional para establecer un sistema en el que no existe otra ley que la voluntad del Presidente de los Estados Unidos.

Para el ex candidato presidencial Demócrata, "después del once de septiembre Estados Unidos, disponía en el mundo un gran caudal de simpatía y buena voluntad. Ese respaldo moral se ha desperdiciado para ser sustituido por el miedo, la ansiedad y la incertidumbre, no por lo que los terroristas puedan hacer, sino por lo que podamos hacer nosotros". Una verdad que el pueblo americano tenía que escuchar.

Su crítica a la doctrina estratégica del Presidente fue frontal. Bush promete una cadena de guerras después de la de Irak contra una serie de estados soberanos como Siria, Libia, Corea del Norte e Irán. Y añadimos nosotros ¿ Y por que no Cuba? para complacer a sus amigos de la extrema derecha de Miami, la gente que tanto hizo por acá para detener el conteo de votos en La Florida que fue lo que le dio el pase a la Casa Blanca, una elección que al final de cuentas fue legitimada por la acción criminal terrorista de Osama Bin Laden.

Es importante apuntar que el ex vicepresidente Gore fue uno de los pocos Demócratas que en 1991 votó en el Senado a favor de la guerra del Golfo y que nunca ha tenido la menor simpatía por Saddam Hussein. Ello le da autoridad moral para afirmar como dice " que el furor Republicano contra el gobierno iraquí arranca de la frustración por no haber podido capturar a Osama Bin Laden, buscando en Irak un enemigo más fácil con vista a una victoria en las urnas en las elecciones parlamentarias del próximo cinco de noviembre". La política doméstica por encima de los intereses del mundo y la humanidad.

Ha hecho muy bien el ex presidente Gore en decir lo que piensa. Alguien tenía que hablar por la conciencia americana.