Nada más repugnante que la hipocresía. Ofrecer condolencias protocolares, que no son producto de un sentimiento sincero de solidaridad. Llorar la desaparición de una persona cuya muerte es producto de un pacto con el victimario, eso que hacen los mafiosos que después de ordenar la eliminación física de alguien, y después van al funeral a expresar sus "más sentidas condolencias" a los familiares, eso es lo que se llama en lenguaje popular "Derramar lágrimas de cocodrilo".

"No llores por mi Argentina", canta el tema principal de la obra de Broadway "Evita". Pero si lloras, que no sea con lágrimas de cocodrilo. Así decimos ante la noticia que aparece en la prensa de hoy que informa que el Departamento de Estado de los Estados Unidos ha desclasificado unos cuatro mil 700 documentos relacionados con violaciones a los derechos humanos y violencia política en la Argentina. Los documentos comprenden el lapso que va de 1976 a 1983, en que estuvo en el poder la dictadura de los militares. El gobierno norteamericano le ha entregado al de Argentina la documentación en la que se expone de manera cruda y clara todos los hechos criminales perpetrados por la dictadura militar, hechos que eran conocidos y recopilados por el Departamento de Estado a través de su Embajada en Buenos Aires y de sus Servicios de Inteligencia.

Por esa época los grupos de izquierda y los sectores democráticos fueron víctimas de la represión castrense así como anteriormente por parte una organización llamada Triple A, "Alianza Anti-comunista Argentina" que funcionaba como aparato paramilitar en tiempos de la Presidencia de Isabel Perón y de su tenebroso Ministro José López Rega.

Cuando se produjo el Golpe de Estado que llevó a los militares al poder en la Argentina, muchos de esos elementos fanáticos asesinos de la extrema derecha fueron utilizados por los militares para lleva adelante sus planes genocidas que costaron la vida a más de 30 mil personas.

Por esa época fue que se puso en ejecución el llamado "Plan Cóndor", un acuerdo entre las dictaduras de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay encaminado a reprimir a los opositores políticos de cada uno de esas naciones de América del sur.

¿Cuántos fueron en realidad las víctimas desaparecidas por los militares en la Argentina? Quizás nunca se sepa el total de las muertes ni completa la verdad. Pero lo que sí se sabe es que durante todo eso largo y tenebroso periodo en que los "Gorilas" mataban en la Argentina, los distintos gobiernos de Estados Unidos ni rompieron relaciones diplomáticas con Argentina ni decretaron una Ley de Embargo contra el gobierno de los militares argentinos, ni se prohibió a los ciudadanos norteamericanos a que visitaran ese país, como tampoco condicionaron las relaciones entre Washington y Buenos Aires a que allí se respetaran los tan hoy pregonados "Derechos ciudadanos".

Los crímenes que se cometieron por los militares de Argentina fueron apoyados o tolerados por el gobierno de Estados Unidos contra el más elemental sentido humanitario.

Ahora, ahora, a derramar "Lágrimas de cocodrilo".

"Excuse me" por lo pasado ayer, y dentro de 20 años pedirán perdón por lo de hoy.