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La oposición venezolana dio inicio a negociaciones y la reglamentación de la actuación de los medios de comunicación privados puede indicar el retroceso de los sectores opositores durante la campaña para el referendo revocatorio del 15 de agosto.

El sorprendente encuentro, el día 18 de junio entre el presidente Chávez y el magnate venezolano de las telecomunicaciones, Gustavo Cisneros, acusado de ser una de los principales impulsores del golpe del 11 de abril, estableció la posibilidad de un diálogo entre el gobierno y los medios de comunicación.

La reunión fue un segundo paso de la oposición hacia las vías institucionales. El primer acatamiento a la Constitución fue aceptar el referendo revocatorio como alternativa legal para tratar de sacar al mandatario venezolano del Palacio de Miraflores.

Cisneros se reunió “dispuesto a respetar la Constitución y reconocer la necesidad de equilibrio en los medios de comunicación. Me parece importante, pero el país verá si serán equilibrados” dijo Chávez el día 20 en su programa dominical Aló Presidente.

El encuentro a puertas cerradas en Fuerte Tiuna, sede del Ministerio de la Defensa, abrió el precedente para una serie de especulaciones sobre un posible pacto entre el gobierno y la oposición, tesis negada tanto por Chávez como por Cisneros. En un comunicado de prensa el empresario afirma que el encuentro tuvo como tema Venezuela y la democracia pero que no se llegó a pacto alguno.

Lo mismo garantizó Chávez “El único pacto que tengo es con el pueblo venezolano. Ni la constitución ni su proyecto están en negociación. No hay pactos por debajo de la mesa.”

El presidente prometió que después del referendo abrirá las puertas de Miraflores para cualquier venezolano que quiera venir a ayudar. Esto fue en respuesta al pronunciamiento de Cisneros al decir que pretende dialogar después del referendo para sumar esfuerzos en el combate a la pobreza y promover la salud, la educación y las oportunidades económicas. En Brasil el empresario aprovechó para criticar a Chávez y a las políticas económicas venezolanas y anunció una inversión de 200 millones de dólares en empresas de tecnología en al país vecino.

En el análisis de la científica polítia Margarita López Maya, de la Universidad Central de Venezuela (UCV) la estrategia de cambiar la tónica de su discurso sobre la conducción de las políticas públicas, indicada por el empresario, no convence.

“Esto es pura retórica, Uno de los argumentos de la oposición para criticar al gobierno era justamente el papel de las misiones que pretenden combatir estos problemas” dice. Para ella la diferencia entre el proyecto del gobierno y el de la oposición es que el primero canaliza recursos del ingreso petrolero para generar fuentes de empleo y combatir directamente los problemas sociales. “La estrategia de la oposición es hacer política de focalización, manteniendo los privilegios de los sectores rentistas.”

Los medios de comunicación en la mira

El resultado del encuentro mediado por el ex-presidente Jimmy Carter, amigo personal de Cisneros, se hizo sentir días después, cuando el argentino Francisco Diez, del Centro Carter (CC) -organización que integra el grupo de observadores del proceso del referendo- anunció un posible acuerdo entre los medios de comunicación privados para que la consulta popular ocurra en un escenario libre de conflicto y violencia. “La idea es facilitar un canal para establecer ese clima” dijo Diez.

El mediador escogido por el Centro Carter fue el especialista William Ury, de la Universidad de Harvard, que se reunió el día 22 con el ministro de Comunicación e Información, Jesse Chacón. El ministro aprovechó la ocasión para criticar la falta de ecuanimidad y transparencia de la prensa del país. Para él, los medios de comunicación no deberían ser actores en la contienda política. He hizo además una sugerencia: “si quieren participar activamente en política deberían fundar un partido y no esconderse detrás del poder que significa poseer un medio de comunicación”.

El mismo día, William Ury se encontró con los propietarios de los medios de comunicación privados y con el Consejo Nacional Electoral (CNE), órgano que deberá reglamentar la propaganda durante la campaña electoral.

La tentativa de reglamentar la actuación de los medios fue vista con buenos ojos, más sin mucho entusiasmo por la profesora de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela, Olga Dragnic. Para ella es esencial que la prensa “asuma el papel de informar de manera imparcial y equilibrada” pero no cree que un posible reglamento sea respetado. “Muchas veces fue acordado un equilibrio en el tratamiento de la cobertura, pero de hecho nada fue realizado”, resalta la profesora, que integra el Observatorio Global de Medios de Venezuela. En Venezuela el poder de manipulación de los medios de comunicación se ha reducido en forma considerable. De acuerdo con el Observatorio de Medios, la venta de periódicos en el país cayó en más de un 50% en los últimos dos años. La dimensión del universo televisivo no fue medida.

“Esto es un reflejo de la actitud propagandística. La capacidad de los medios de influir en el comportamiento de la sociedad no es tan absoluta como imaginamos. La respuesta de la población al golpe de estado es un ejemplo”, afirma Dragnic, al recordar la reacción popular que llevó millares de personas a las puertas de Miraflores el 11 de abril para exigir el regreso del presidente, que estuvo secuestrado durante 48 horas, mientras las redes de televisión anunciaban que Chávez había renunciado.

Armas en la televisión

La parcialidad de los medios de comunicación del país llega a la vía de los hechos. Hace una semana en una de las sedes del canal de televisión Venevisión, propiedad de Gustavo Cisneros, fueron encontrados 24 revólveres, 5 pistolas, dos armas largas y municiones. La aprehensión fue hecha por la Disip (policía política), a las órdenes de la fiscalía militar que investiga la supuesta participación del grupo Cisneros en el caso de los paramilitares colombianos presos el mes pasado. El grupo Cisneros se eximió de cualquier responsabilidad sobre esas armas.

“Este es un ejemplo que sobrepasa los límites democráticos y cae en la absoluta ilegalidad” afirma Dragnic. Según ella, el carácter propagandístico de la cobertura mediática y la presencia de estas armas llevan a creer que los medios de comunicación están también envueltos en actos de violencia liderados por sectores de la oposición. La violencia como alternativa al descontento de algunos grupos ha provocado división entre sectores de la opositora Coordinadora Democrática contrarios a este tipo de estrategia. La “guarimba”, protesta que en febrero de 2004 dejó al menos 7 muertos y decenas de heridos y “secuestró” a las clases media y alta en el este de Caracas, con la formación de barricadas, había sido el último episodio de desestabilización promovido por grupos que apoyan a la oposición.

“La oposición está fragmentada y no hay un líder que coordine este tipo de acción. Del lado del gobierno también hay grupos violentos, pero Chávez tiene el poder para contener a estos sectores que no creen en la vía pacífica”, analiza Margarita López Maya. Para ella la oposiciòn ahora se asegura por el canal institucional, sin descartar los caminos menos democráticos. “Se trata de más de un de un juego político. Institucionalizarse para dar la impresión de que bajan la guardia, pero esto no significa un retroceso. Aún sabiendo que será difícil que puedan ganar el referendo, ellos jamás van a reconocer eso a esta altura”, opina