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Luís Inácio Lula da Silva

La promoción de formas de desarrollo sustentables viene perdiendo espacio cada vez más en el campo brasilero y en el presupuesto del gobierno de Luís Inácio Lula da Silva, señala el boletín del Instituto de Estudios Socio-Económicos (Inesc) sobre el desarrollo de la agroecología en el país. "El agronegocio tiene fuerza y peso en el gobierno de Lula, siendo el desempeño de las exportaciones agrícolas en la balanza comercial brasilera un factor fundamental para la actual política macroeconómica", señala el estudio.

Así, para garantizar las metas de superávit primario, acordadas con el Fondo Monetario Internacional, comenzaron a surgir discrepancias en relación con los incentivos a las diferentes modalidades de agricultura. Por ejemplo, conforme indica el Inesc, "en la cosecha 2003/2004, fueron destinados recursos del orden de los 4.390 millones de reales para diez empresas multinacionales del agronegocio, prácticamente el mismo monto destinado a la agricultura familiar".

Transgénicos y transigencia

Para la entidad, la primera gran transigencia del gobierno de Lula al agronegocio se refiere a la primera medida liberando el cultivo de soja transgénica en el 2003. "La decisión implicaba la creación de una aberración jurídica, «legalizando» el producto del contrabando, pero el gobierno no escuchó las objeciones, inclusive de la Abogacía General de la Unión", comenta el boletín. "Así, ya en los primeros actos, el nuevo gobierno hizo una opción por el agronegocio, contra sus aliados históricos en los movimientos de agricultores familiares y ambientalistas", lamenta el estudio.

Sin embargo, la siembra de transgénicos acaba de ser garantizada para otra cosecha con la medida provisoria, liberando el cultivo de soja modificada, publicada hoy en el Diario Oficial de la Unión. La medida prohíbe el uso de granos cosechados como semillas para futuras siembras, y establece que solamente le cabe a agricultores que firmen el Término de Compromiso, Responsabilidad y Ajuste de Conducta hasta el 31 de diciembre. Los infractores quedarán impedidos de obtener préstamos y financiamientos de instituciones integrantes del Sistema Nacional de Crédito Rural (SNCR).

Espacio tímido para la agroecología

No obstante, el Programa Plurianual del gobierno cuenta con esbozos de lo que puede ser llamado el "presupuesto pro-ecológico". Este espacio, aunque tímido, está siendo garantizado con los esfuerzos de la Articulación Nacional de Agroecologia (ANA), creada hace dos años durante el I Encuentro Nacional de Agroecologia, que concedió dimensión política nacional a las reivindicaciones de agricultores familiares, extractivistas, indígenas, quebradores de coco, quilombolas y otras formas de producción rural que no están orientadas hacia el gran mercado exportador.

Una de las primeras victorias de este movimiento fue adecuar las concesiones de crédito a la modalidad agroecológica. Se requiere esto porque las líneas del Programa Nacional de Agricultura Familiar (Pronaf) están adaptadas para el financiamiento de paquetes agrícolas determinados, de semillas certificadas y agrotóxicos. Los sistemas agroecológicos privilegian el uso de semillas tradicionales mejoradas por los propios productores, abono orgánico, reciclaje de nutrientes y controles no químicos de plagas y enfermedades invasoras. Para adecuarse a esta realidad, fueron creadas dos nuevas líneas de crédito, el Pronaf Agroecología y el Pronaf Semiárido, que se sumaban al Pronaf Pro Ambiente, existente con carácter experimental en la región norte.

Sin embargo, creadas las líneas de crédito, surgieron las complicaciones. La primera sería el destino de montos específicos para estas formas de financiamiento rural en agencias de fomento oficiales como el Banco de Brasil y el Banco Nordeste. El objetivo sería el de hacer que los agricultores tratasen directamente con las instancias superiores de los bancos y técnicos del Pronaf, pues la ANA temía la resistencia de los gerentes ante estas modalidades innovadoras de crédito.

Con la negativa, los campesinos interesados en la agroecología encuentran barreras en la fragmentación y dificultad de acceso a los recursos. Otro problema encontrado es la falta de apoyo técnico a los que desean ingresar en esta modalidad productiva, así como la dificultad en la comercialización de los productos. Para solucionar estas cuestiones, la ANA viene proponiendo al gobierno la creación de un Fondo de Promoción del Desarrollo de la Agroecología, que aglutinase recursos para tratar estos puntos neurálgicos que desarticulan la agricultura ecológica en el país.