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Combatientes de la Brigada Badr en Darbandekhan, Irak.
14 marzo 2003

¿Qué actitud adoptar frente a la agravación y complicación [para los Estados Unidos] del conflicto en Irak? Frente al fracaso de la Coalición [anglo-sajona, principalmente EE.UU, Reino Unido y algunos países políticamente dudosos en cuanto a su independencia] para erradicar la insurrección, el Pentágono ha desarrollado una alternativa a la cual le ha dado el nombre de «opción Salvador».

Se trata de una estrategia que data de la época de Ronald Reagan, la cual consistía a crear, adiestrar, apoyar y poner operacionalmente en funcionamiento escuadrones de la muerte para solucionar el problema «salvadoreño», es decir la situación de insurrección y guerrilla civil que conocía El Salvador, un pequeño país centroamericano, en los años 1980.

A pesar del enorme número de civiles muertos en este país, la estrategia fue considerada como un éxito. Para repetir o seguir este modelo, el Pentágono tiene la idea de enviar un contingente de fuerzas especiales en Irak para equipar, entrenar y dirigir a escuadrones iraquíes, un poco a la manera o a la imagen de los Peshmerga kurdos o los paramilitares chiítas de la Brigada de Badr.

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La idea subyacente sería que las fuerzas especiales de los Estados Unidos tengan las manos libres para que puedan intervenir en Siria dejando a los paramilitares iraquíes actuar en Irak para luchar contra los insurgentes (Ndlr: Resistentes que luchan contra la ocupación de su país, es decir del ataque militar de los EE.UU que no contó con la aprobación de las Naciones Unidas, esto sería una óptica más realista de ver la situación en Irak, y más lógica por ende, porque una vez derrotado el dictador Saddam Hussein, la pregunta que se hace todo el mundo es: ¿porqué el pueblo iraquí combate encarnizadamente a las tropas de Bush? De fuentes independientes, los ataques que sufren las fuerzas de ocupación anglo-sajonas, son en media 100 ataques diarios a lo largo y ancho del país. Estas informaciones no son comentadas por los medios de comunicación masivos).

Queda por ver o por saber qué órgano administrativo (de los EE.UU) va tener la responsabilidad de tal operación. Actualmente hay un encarnizado conflicto de intereses entre el Pentágono y la CIA. Donald Rumsfeld quiere delegar la responsabilidad al Subsecretario de la Defensa, Stephen Cambone. Pero desde el escándalo de las torturas y de los brutales interrogatorios en la prisión de Abou Ghraib (Bagdad) por las fuerzas estadounidenses, ciertos oficiales militares están escépticos a esta idea de comprometer la responsabilidad del Ejército en tal tipo de estrategia.

La CIA por su lado está en contra de la idea de ceder lo más mínimo de autoridad al Pentágono. Por el momento, las proposiciones del Pentágono respecto al envío de tropas para misiones de inteligencia o de espionaje sin el permiso de la CIA han sido rechazadas. Pero unidades especiales formadas contra la insurgencia podrían ya estar operando secretamente con el aval del Departamento de la Defensa.

Durante todo este tiempo numerosas discusiones se han realizado en el seno del Comité de Inteligencia del Senado, para que las competencias y capacidades de estas unidades especiales sean aumentadas.

El Primer ministro del gobierno provisorio iraquí, Iyad Allaoui ha afirmado estar dispuesto en apoyar la «opción Salvador». Por su lado el Pentágono asegura que ninguna decisión ha sido tomado por el momento. Donald Rumsfeld mientras tanto ha enviado a Irak al general retirado«cuatro estrellas» Gary Luck para supervisar el conjunto de esta futura estrategia «militar» en el campo de operaciones.

Estas informaciones provienen de la revista estadounidense Newsweek, del 14 enero 2005: http://www.msnbc.msn.com/id/6802629/site/newsweek/