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Gira alrededor de un trasfondo (pasado y presente se fusionan) que el poeta Pablo Neruda también advirtió: “Monopolizar cobre es malo. Monopolizar petróleo, café, barcos, trigo, peor. Monopolizar noticias es crimen”.

¿Y quién son esos malhechores? ¿Dónde viven y qué intenciones persiguen? ¿Por qué se habla poco de ellos? En realidad, los “halcones de la desinformación” sobrevuelan todo el orbe con sus bellos y emocionantes mensajes que huelen a falacias... porque hasta el sabor nos han arrebatado. Coca cola o Pepsi cola, CNN o Clarín, Hadad o Tinelli, Gollán o Manzano: da lo mismo en el reino de la represión y el dinero.

Cuatro de cada cinco mensajes emitidos y distribuidos en el planeta se producen en América del Norte. Allí, las 10 principales corporaciones de la comunicación social facturaron el año pasado casi 280 mil millones de dólares en publicidad comercial. Made in Usa.

Indubitable. Management y advertising se expanden como reaseguro de sus dos cuasi monopolios: el informativo-recreativo y el subjetivo-cultural.

Plutocracia y disuasión, en otras palabras. Monopolios de banqueros y petroleros que desde el CFR (Council Foreign Relations) y el RIIA (Royal Instituye For International Affairs) anhelan disponer al mundo bajo sus pies. “El objetivo de la guerra lo constituyen las mentes de la humanidad”, apuntaron los escribas del CFR en el documento Santa Fe II en 1988. Así lo planificaron y así lo ejecutaron. Desde comienzos de 1920 los casi 3000 miembros del CFR ambicionan el dominio del mundo.

Si bien se presentan como un foro de discusión y debates de ideas; sus intereses se reducen a un minúsculo grupo de clanes familiares como los Rothschild, Rockefeller y el Carnegie Endowment For international Peace que organizan y financian los afamados Think Thanks. El CFR interviene en el gobierno de los E.E.U.U. como si nada. Sus papers o proposiciones comandan las decisiones de la Casa Blanca. Alan Greenspan, Bush, Clinton, Carter, Nixon, Kissinger, Colin Powell, Condoleezza Rice, Richard Cheney y otros... por supuesto... mantienen íntimas relaciones con el CFR.

El campo del saber y del esparcimiento (los tres vasos comunicantes que engloban en sus distintos niveles a la mayoría de los medios de comunicación del planeta, el círculo académico y universitario, la concesión de becas y premios a representantes de la élite) es el centro predilecto elegido por el CFR para reproducir sus intereses. Basta recordar que entre sus miembros se encontraban hasta el 2003 479 decanos y directivos de universidades o profesores titulares y 313 dueños de medios de comunicación.

Banqueros y petroleros (yanquis y británicos) dirigen el destino de la humanidad; mal que les pese a quienes adjetivan a tal razonamiento como conspirador, paranoico y simplista. ¿No serán acaso ellos –los descalificadores- los más vulgares y serviciales repetidores de las consignas emanadas desde los Think Thanks?

Considerables componentes del CFR ocupan cargos en las Universidades de Harvard, Columbia, Johns Hopkins, Princeton, Stanford, Georgetown, New York, Boston y Texas. ¿A quiénes responderán y qué bienes defenderán los alumnos, becados e intelectuales egresados de esas altas casas de estudios? Ya José Martí en 1893 preveía y prevenía el “peligro de educar a los niños fuera de su patria... El agua que se beba, que no sea envenenada.

¿A qué adquirir una lengua, si ha de perturbar la mente y quitarle la raíz del corazón? ¿Aprender inglés, para volver como un pedante a su pueblo, y como un extraño a su casa, o como enemigo de su pueblo y de su casa?... Ni el libro europeo ni el libro yanquee daban la clave del enigma hispanoamericano”.

Sucede que “ellos” (CFR y RIIA) tienen el poder del dinero y distribuyen una “verdad” que consolida su opulencia.

La mayoría de las universidades y centros de investigaciones estadounidenses contienen entre sus directivos a una élite vinculada con petroleros y banqueros. Yale, Harvard, Columbia, Princeton, New York y California University invierten sus fondos en la industria armamentística y farmacéutica. Años atrás, incluso, la Universidad de Texas tuvo graves acusaciones judiciales por fraudes y escándalos financieros.

Un amigo de George Bus (P) resultó implicado: Tom Hicks. Hicks posee revistas (Billiken, Para Ti, Gente, El Gráfico), radios (La Red), canales de cables (TyC), señales de cable (Space y I Sat), es operador de Cablevisión junto a Clarín y dispone de varias productoras de contenidos en la Argentina. Bush (P)- vale acordarse- fue director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) además de Presidente del norte todopoderoso.

Los “halcones de la desinformación” sobrevuelan el planeta. ¿Quedan dudas? Viacom (propietaria de CBS), General Electric (operador de NBC), AOL Time Warner con TNT y CNN, Disney y su cadena ABC, Reuters, Associated Press (AP) y United Press International (UPI) son algunas de las corporaciones o agencias de la industria informativa-recreativa que conservan sólidos lazos con el CFR y el RIIA. CBS fue conducida por muchos años por el banco de la familia Harriman. Entre sus capitostes se hallan hombres de negocios ligados al Chase Manhattan y Khun Loeb de los clanes Rockefeller y Rothschild.

Prescot Bush- abuelo del actual presidente estadounidense- llegó a desempeñarse como director de CBS. Bush abuelo desde la compañía Brown Brothers Harriman (BBH) y la Unión Banking Corporation estableció convenios comerciales con Fritz Thyssen. Y Thyssen - como muchos otros capitalistas- colaboró y financió el arribo de Adolf Hitler al poder. Las conexiones entre Bush abuelo y el nazismo fueron publicadas por el diario británico The Guardian en setiembre de 2004.

Si la “verdad” de los potentados no es descubierta o si se la mira desde cómodos sillones como a una pasatista novela con nobles apellidos; no sólo se promueve el quietismo y la ignorancia masiva sino que se pone en peligro la vida de cualquiera de nosotros. Petróleo, cobre, café, barcos, trigo, agua y noticias bajo las garras de los adoradores de Mamóm. El dios de la codicia y la ambición, cabe aclarar. Plutocracia y disuasión, vale repetir.

En uno de sus artículos el periodista Greg Bishop sostenía que en 1977 “en Rolling Stones, el ganador del premio Pulitzer (junto a Bob Woodward) por el escándalo de Watergate, Carl Bernstein, descubrió una lista de más de 400 periodistas y una cantidad de editores y empresarios de medios de comunicación que básicamente habían estado “estampillando” propaganda de la CIA desde los años ’50. El grupo incluía las revistas Life y Time, la cadena CBS e incluso Arthur Sulzberger”. Sulzberger era uno de los máximos referentes del New York Times.

En “Hitler ganó la guerra” el economista Walter Graziano reproduce un informe del Congreso norteamericano de 1976. La contundencia de uno de sus párrafos no deja espacio, tiempo ni validez a cualquier incertidumbre. “(...) La CIA está usando ahora a unos cientos de académicos norteamericanos, quienes adicionalmente a proporcionar pistas y presentaciones por cuestiones de inteligencia, ocasionalmente escriben libros y otro material para ser usado con fines de propaganda en el exterior. (...) Estos académicos están localizados en más de cien universidades e institutos norteamericanos”.

Harvard es la universidad que más extranjero recluta.

De Yale provinieron “muchos de los primeros ejecutivos de la CIA... por la cual la CIA fue acusada durante muchos años de corresponder a los intereses del establishment anglonorteamericano”. Made in USA. CFR, CIA, petroleros, banqueros, propagandistas, académicos, difusores, todos unidos... todos... por el credo de Mamóm.

Ironías y causalidades de la historia. Mientras en 1976 el parlamento estadounidense reconocía qué estrategias programaban para que el poder continuara comandándose desde el norte; aquí en el profundo sur un allegado al clan Rockefeller- José Martínez de Hoz- iniciaba un plan económico (terrorismo de estado incluido) para que otro de sus “mercenarios” adoctrinado en Harvard - Domingo Cavallo- aplicará después las órdenes que un riojano y súbdito del imperio le indicaba.

CFR o como sea... el mundo sobrevive en medio del delirio de unos pocos criminales que desean tener todo bajo sus pies. Pero... así como “ellos” exportan terror, explotación, mentiras y guerras; también están los miles y miles que bregan y batallan por la libertad.

Es momento- inexorablemente- de romper el “monopolio subjetivo” de quienes construyen, dominan y administran el campo del saber. ¿Y por qué no empezar ejercitando la reflexión y la memoria?

“Un hombre que tiene algo que decir y no encuentra oyentes está en una mala situación. Pero todavía están peor los oyentes que no encuentran quién tenga algo que decirles”, escribió Bertold Brecht en 1927 cuando teorizaba sobre la radio.

Que la verdad levante vuelo y sobrepase a los halcones de la desinformación, urgentemente. Es imprescindible no volver a beber agua contaminada. Que cada uno cambie de vaso, apague el televisor, recoja otro libro y afile su cuchillo.

CONTRAPUNTOS