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En todo caso es el punto de vista que sostiene Washington. "No podemos pasar por alto las amenazas que están surgiendo en Irán y Corea del Norte", comentó la secretaria norteamericana de Estado, Condoleezza Rice, durante su visita a Rusia en mayo.

La intriga consiste en que los dos países citados hacen lo posible para no disipar los temores de la Casa Blanca.

Empecemos por Irán. Los críticos a los planes estadounidenses afirman -con toda razón- que Irán aún está lejos de crear misiles intercontinentales. Por otro lado, Teherán había anunciado a principios de este año que iba acelerando los preparativos para lanzar su primer satélite espacial. Claro que para poder hacerlo necesitará el respectivo vehículo impulsor.

Pero incluso si los "avances espaciales" de Irán son un bluf -una mentira-, los iraníes sí que pueden desarrollar un potente misil balístico capaz de alcanzar blancos en Europa, incluida Rusia. Irán cuenta para hoy con uno de los mayores arsenales coheteriles en Oriente Próximo. Además, invierte considerables medios en el desarrollo de la tecnología nuclear y en la formación de especialistas.

Las Fuerzas Armadas iraníes están dotadas de 40 sistemas táctico-operativos a partir de los misiles soviéticos Scud-B y Scud-C bautizados como Shahab-1 y Shahab-2, respectivamente. Su alcance es de 300 y 500 kilómetros y los lanzadores van montados en remolcadores chinos que recorren hasta 60 kilómetros por hora.

El 15 de julio de 2000 Irán había probado con éxito el misil balístico Shahab-3 de rango medio (2.000 kilómetros de alcance, según estimaciones), y de esta manera ha cambiado cualitativamente la amenaza no sólo, digamos, para Israel, sino para Rusia también. El misil puede alcanzar las regiones sureñas de Rusia -incluidas las de Volgogrado y Astracán- donde habitan más de 20 millones de personas.

Aparte de la modernización del Shahab-3, los iraníes ya están desarrollando el Shahab-4 capaz de portar ojivas nucleares o biológicas. Si se tiene presente que Teherán renuncia a desmantelar su programa nuclear haciendo caso omiso de la opinión pública mundial, ya no parecen infundados los temores de EEUU respecto al nuevo potencial nuclear que va formándose en la región.

Corea del Norte es otra que tal baila. Es preocupante la obsesión que tiene de hacerse con armamento estratégico. Después que Pyongyang realizara sus primeras pruebas nucleares en octubre pasado, quedó claro que pronto debería aparecer un vector más potente que los misiles balísticos ya existentes, Nodong y Taepodong.

Efectivamente, en el desfile militar llevado a cabo el 25 de abril con motivo del 75º aniversario del Ejército Popular de Corea, se pudo ver un nuevo cohete que, según datos de la inteligencia norteamericana, era la versión modificada del misil estratégico soviético destinado para submarinos nucleares. En su tiempo, era denominado como SS-N-6 "Serb" en los documentos del Pentágono y la OTAN.

Si es así, ello no presagia nada bueno. Por otro lado, los coreanos son duchos en todo lo que se trata de mistificaciones. También la Unión Soviética solía dar lo deseado por real. Hoy se sabe que Nikita Jruschov había estado blufeando cuando hablaba de cohetes soviéticos. En el desfile militar celebrado el 9 de mayo de 1965 en Moscú, habían sido exhibidos unos ciclópeos misiles balísticos intercontinentales capaces, según se decía, llevar al espacio ojivas nucleares para efectuar desde allí el "bombardeo orbital".

Sin embargo, el proyecto de "Cohete global" del padre de la cosmonáutica soviética Serguei Koroliov (1907-1966) quedó siendo proyecto. Los ingenieros ni siquiera realizaron pruebas de vuelo con ese cohete. De manera que el 9 de mayo fueron exhibidas unas maquetas hechas pasar por misiles balísticos intercontinentales, bautizados en Occidente como SS-10 "Scrag".

En cambio, el misil de combustible líquido RSM-25 "Serb" destinado para submarinos y desarrollado a finales de los años 50 por el genial diseñador de misiles navales Valeri Makéev (1924-1985), es un representante ejemplar del armamento coheteril. Con un alcance de 3.000 kilómetros y sometido a pruebas terrestres en su época, ese arma sí podría servir como prototipo de un misil balístico intercontinental con base en tierra.

Expertos rusos no creen que en un tiempo cercano aparezcan nuevos Estados que poseen armamento estratégico. Refiriéndose a los planes de Washington de emplazar en el territorio de Europa interceptores norteamericanos, el jefe del departamento analítico del Instituto de Análisis Político y Militar, Alexandr Jramchijin, comentó: "Hoy día sólo EEUU, Rusia y China saben crear misiles balísticos intercontinentales. En cuanto a Irán, no sabrá fabricar ni siquiera un cohete de alcance medio. El nivel tecnológico de ese país es tal que ni en perspectiva lejana conseguirá crear cohetes intercontinentales capaces de llevar ojiva nuclear".

Sabido es que la práctica es un criterio de verdad. Si Irán efectúa próximamente un lanzamiento orbital y también Corea del Norte realiza pruebas del nuevo misil balístico, entonces sí que será necesario poner sobre el tapete el aspecto militar del escudo antimisiles.

Fuente
RIA Novosti (Rusia)