Quién es Lindberg Valencia?

- “Es un ambicioso promotor cultural que, con mucho optimismo, cree que la cultura afroecuatoriana debe ser una alternativa de vida, una alternativa de formación humana y de desarrollo social, por eso es que, a través de los trabajos que he realizado, como instrumentista, ejecutante y músico, o como promotor cultural o ayudante de un proceso que lleva adelante el pueblo negro, siempre estuve convencido de que la cultura es un gran instrumento de lucha política y social, por eso es que, a partir de la música, de la danza y otras manifestaciones culturales, como la literatura, he apoyado y seguiré apoyando para la formación artística y cultural de los niños y los jóvenes de las comunidades afroecuatorianas”.

- ¿Por qué se llama Centro Cultural “Casa Ochún”?

- “Ochún” es una diosa africana, parte de nuestra heredad religiosa, parte de nuestra fortaleza de la espiritualidad africana que, de alguna manera, representa una recuperación de nuestra cultura que fue borrada, que fue devastada y pisoteada incluso, por todos lo fenómenos que generó la esclavización y la conquista sangrienta de unos pueblos sobre otros, esa fue la razón para que nosotros pusiéramos el nombre de una diosa que en la cultura Yoruba representa la bondad de la mujer, la dulzura, la generosidad, la solidaridad, todos los valores que la mujer tiene como fuente de vida, y más que nada porque en la cultura africana es muy fuerte el sentido del matriarcado.

- ¿La Casa Ochún es una Academia para enseñar la música y los ritmos negros?

- Sí, trabajamos con una modalidad de talleres que están sujetos a tiempos, de acuerdo a la planificación que llevamos, talleres que pueden ser de tres meses o seis meses o algunos que son complementarios y que están sujetos al régimen escolar, lo que nos permite una facilidad de horario con los jóvenes que asisten a nuestros cursos y que son estudiantes de escuelas o colegios. Aquí en esta escuela de formación musical, los niños, jóvenes y señoritas, aprenden marimba y percusión tradicional afroecuatoriana y también percusión popular, las tumbas, el cajón peruano, el bongó, el timbal, es decir es un complemento para la formación musical de los jóvenes.

- ¿Cómo nació la idea de crear la Casa Ochún en Quito?

- Yo vivo en Quito ya casi l7 años, la primera vez vine en l984, viví un par de años y retorné a Esmeraldas para estudiar más marimba con Papá Roncón, con Petita Palma y con Remberto Escobar, estudié también Educación Física, mi primera carrera académica; cuando volví a Quito, ya con una fuerte formación en la música tradicional afro, pensé que era necesario que los jóvenes afroecuatorianos empiecen a interesarse por su música tradicional, que es la marimba.

- ¿Qué es la marimba?

- La marimba es un instrumento musical afroecuatoriano que tiene una afinación que se llama la escala sonora, es un universo totalmente ajeno al universo de la música occidental académica de los conservatorios y de las universidades.

- ¿Cual es la diferencia?

- La diferencia está en los sonidos que integran esa escala sonora o sea, en la marimba de Papá Roncón, de Remberto, o de cualquier maestro de las comunidades afro, no se va a encontrar el do, re, mi, fa, sol, comunes en la música académica que se universalizó debido a la imposición que se dio de la cultura occidental.

-  ¿Puedes describir la escala sonora de la música esmeraldeña?
- La escala sonora de la música esmeraldeña todavía no puede ser descrita porque aún no es uniforme, no es homogénea, porque cada músico tiene su propia metodología: Papá Roncón tiene su propia escala sonora a partir de sus vivencias y de su cosmovisión; lo mismo pasa con Remberto, lo mismo pasó con Emeterio Valencia y con todos los abuelos músicos, algunos ya muertos, o como sucede actualmente con don Nacho, que todavía vive en Telembí. Cada uno de estos abuelos tenía su propia cosmovisión, a partir de la cual, en su metodología de construcción de marimbas, desarrollaban sus escalas, imitando el canto de los pájaros, el sonido del agua, el murmullo de la lluvia, o el secreto de la luna, al punto que ninguno de ellos podía viajar a un pueblo y decir “denme una marimba que voy a tocar”, cada uno tenía que ir cargando su marimba, porque ninguna de esas marimbas estaban afinadas en una escala sonora uniforme, sino que cada una tenía su estructura sonora; la característica que un poco las identificaba como algo común era que todas tenían tres octavas, eran marimbas de 24 teclas, pero no tenían una escala homogénea, como algo que determine una sola escuela afro esmeraldeña.

- ¿Cuántos ritmos tiene la marimba?

- La marimba es un instrumento infinito como la guitarra, en la marimba se puede tocar todos los ritmos, pero cuando se habla concretamente de los géneros musicales afro, ahí sí nos limitamos, porque en la marimba se toca el bambuqueado, que es un ritmo que está en compás de seis octavos, con el que se acompañan la Caderona, el torbellino, el fabriciano, el bambuco, el patacoré, el carambe, el agua larga, pero también se pueden hacer interpretaciones en compás de dos cuartos, que es con lo que se acompaña el Andarele, el Sanjuanito Negro, algunos arrullos punteados y se puede también tocar el mapalé que es un ritmo un poco más frenético, más fuerte, más movido, pero es mucho más rápido que el bambuqueado; Papá Roncón en la marimba está interpretando pasillos, albazos, valses, sones, rumbas, pero es por su capacidad musical. Actualmente músicos como Papá Roncón o Petita Palma, están acompañando con marimba los ritmos que tradicionalmente en el pueblo afroecuatoriano han sido solo cantados, o sea acompañados únicamente con tambores o bombos, cununos y las voces humanas, acompañados de guasá y maracas. Adicionalmente a estos cuatro ritmos, en Esmeraldas tenemos también como un género importante los alabaos, que son cantos que no llevan marimba, ni ningún instrumento y solo la voz humana, especialmente las voces femeninas; este no es un límite de género, sino que por tradición se fue dejando a las mujeres el canto de los arrullos, y parte de los arrullos son los cantos de los chigualos, que se hacen cuando muere un niño, o los alabaos, que es cuando muere un adulto, todos ellos los interpretan voces femeninas, pero sin instrumentos; esos son los géneros musicales que hasta ahora perduran” .