El cazurro y vigente secretario general de esa agencia de turismo que se llama Organización de Estados Americanos, OEA, (recuérdese que gestionó el pasaporte a Vladimiro Montesinos), José Miguel Insulza, anunció su retiro con el propósito de ir a disputar la candidatura presidencial de la Concertación en Chile para lo cual debía vencer al democristiano ex mandatario Eduardo Frei. Casi de inmediato lenguaraces de distinto pelaje empezaron aquí a berrear porque Perú se presentara al relevo. No sólo eso, con la aguda inteligencia que le caracteriza, el canciller García Belaunde afirmó que nuestro país tenía múltiples personalidades hábiles. Pero el mentís rotundo, descarado, cínico, llegó ayer en forma de bofetada para todos los capituleros y fue así: Insulza se queda donde está, no compite con Frei y los ganapanes se quedaron en nada. ¿Cree el ámbito popular que los vendedores de sebo de culebra sólo pululan por calles y plazas? Lo acontecido dice que también en palacios, congresos, cancillerías y demás salas de ocio institucional.

Además, Perú a través del inefable geoestratega García Belaunde ya subrayó con una felicitación que Insulza retenga el cargo en la OEA. ¿No hubiera sido más prudente o más humilde guardar silencio circunspecto antes que patinar sobre carreteras llenas de añagazas en que sí son hábiles otros y muy torpes nosotros? El ridículo, otro más del inmenso rosario que posee y exhibe impúdicamente nuestra diplomacia, forma parte ya del margesí de yerros cometidos.

No es un asunto tan simple aunque así lo parezca. Perú afirma que tiene varios candidatos, luego recula y sostiene que esperará definiciones y ante lo inevitable que es que Insulza, de inmensas antipatías por Perú, persista atornillado a un cargo internacional que algún predicamento tiene, saluda con alborozo avergonzado el hecho. Cabriolas simiescas, disparos de mono con metralleta y desvaríos de todo calibre en apenas 4 ó 5 días.

En Chile la pre-candidatura al interior de la Concertación (grupo gobernante) de Insulza parecía tener poco futuro asegurable frente al ex presidente Eduardo Frei, democristiano y de mucho mayor empaque y solidez que Insulza. Aún así, no las tiene todas consigo el oficialismo porque el candidato de las derechas, Sebastián Piñera, dueño de Lan y con intereses marcadísimos en Perú, sí parece concitar el apoyo que le negara parte del pueblo sureño antes y con la posibilidad de arribar a La Moneda.

Los analistas, politólogos, estrategas, especies que en Perú crecen debajo de cada piedra, no acertaron en nada. Algunos se felicitaron por las posibles ofertas de trabajo y ya estaban llamando a los embajadores en retiro, velocísimos cuando de tentar puestos se trata y brutos al 100% para emitir cualquier adefesio cubridor y barnizador de sus apetitos. Otros ignoraron el asunto que en buena cuenta hubiera significado asumir los restos del plato que fuera ingesta de otro. En buena cuenta, el tema pescó, como casi siempre, con los pantalones abajo, a todo el mundo. ¿Así vamos a enfrentar la próxima guerra jurídica y mediática que arranca en pocas semanas con los del sur?

Los partidos políticos, mejor dicho, agencias de trabajo, no entrenan a sus militantes ni les instruyen en el ámbito geopolítico para nada. Parecieran vivir en el discurso altisonante pero hueco, adoran discurrir por el sofisma llenador de párrafos con ninguna hondura y todo se reduce a conseguir con qué saciar las angurrias inmediatas. Es decir, la animalización de la política nacional es una tara pesada contra la que no se actúa. Un hombre o mujer inteligente estorban porque el reino de los tarados impera con farragosa puntualidad.

¿Hasta cuándo tanta ociosidad culpable?

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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