Hola, que tal, guambras! ¿Qué ha habido? ¿Perro muerto? Sí, sí, ya supe que se murió el perro con hambre dejándole huérfana a la derecha ecuatoriana. Seguro que más de uno respiró aliviado cuando falleció León Febres Cordero porque se llevó a la tumba los secretos de las violaciones de los derechos humanos cometidos en su gobierno y que por negligencia de la justicia, a la que controlaba, no fue sancionado por sus crímenes de estado.

Como perros sin dueño mordiéndose la cola andan los politiqueros de la vieja partidocracia tratando de encontrar un Mesías salvador del fracasado neoliberalismo, el libre mercado y la privatización. Todos huyen en estampida porque no encuentran coteja para enfrentar al gobierno de la llamada revolución ciudadana.

De cara a las elecciones de abril del 2009, la alicaída derecha trata de hacer alianzas para presentar un solo candidato y así ver si alguito le hacen calor a Rafael Correa. El único líder cantonal que queda en el Ecuador, el bigotón Jaime Nebot, defensor del municipalismo y las autonomías, se refugia en su cuartel de la fundación Malecón 2000 de Guayaquil, y ha formado un movimiento llamado Madera de Guerrero para optar por la reelección a la alcaldía y de paso maquillar un chance las atrocidades del Partido Social Cretino. Ahuevado, no quiere presentar su candidatura a la Presidencia de la República, pues teme que le vuelva a pasar lo que le pasó cuando compitió con Abdalá Bucaram.

Mordiéndose la cola, la derecha ecuatoriana baraja y baraja nombres. Algún rato, en el feriado de fin de año, reunidos en el Salinas Yacht Club, algunos empresaurios, agroexportadores y pelucones oligarcas, hablaban de que Carlos Vera podría ser presidenciable, sobre todo porque es bien conocido en el país, pero la burbuja estalló cuando alguien opinó que no creía, que a estas alturas, el presentador de noticias de Ecuavisa quiera correr el riesgo de que el Movimiento PAIS le dé literalmente una paliza en las urnas.

Días después, otros más comedidos pensaron que el dueño del Banco de Guayaquil, Guillermo Laso, sería el nuevo outsider de la derecha ecuatoriana, pero el banquero les dijo que nones, que mejor se quedaba con sus millones y que vieran nomás a quien poner. Y entonces, zas que salta a la palestra uno de los más rancios representantes de la vieja partidocracia, el socialcretino ex alcalde de Ambato y diputadillo del difunto Honorable Congreso Nacional, Luis Fernando Torres, autoproclamándose como candidato con el cuento de que él va a ser el portaestandarte del verdadero nuevo cambio, pero la cúpula de la Lista 6 dijo que no iba a presentar candidato a la Presidencia dejándole colgado de la brocha, por lo que también dizque va a formar un nuevo movimiento para postularse.

Otro cara de palo, sin sangre en la cara, el traidor dictócrata Lucio Gutierrez, trata de aglutinar a su alrededor a lo que queda de la Izquierda Dedocrática, el Partido Roldosista Ecuatoriano y le hace guiños al Partido Renovador Institucional Avaro Noboa para ver si por ahí algo pesca a río revuelto.

Así las cosas mis guambras, no serán mushpas, no se dejarán meter el dedo, no se dejarán convencer por una gorra, una camiseta o una funda de Quaker. Ya saben que cualquiera que sea el candidato de la derecha ecuatoriana, va a ver por sus intereses personales y de grupo y otra vez nos han de querer apercollar.

Las próximas elecciones son la oportunidad para terminar de enterrar a estos politiqueros corruptos causantes de la pobreza y la miseria nacional. A pesar de los pesares, hay que seguir apoyando, con una oposición crítica, el proyecto de cambio por la patria nueva y el socialismo.