La Unión de Artistas Populares del Ecuador (UNAPE), organización comprometida con las causas populares y los cambios más profundos para el Ecuador, se reunió este 18 y 19 en Guayaquil para discutir y elaborar la propuesta para la nueva Ley de Cultura que deberá aprobar la Asamblea Nacional. 120 representantes de 14 provincias afinaron y debatieron las características de la Ley, a fin de que esta recoja las posiciones más avanzadas del movimiento artístico y cultural del país.

El Ministerio de Cultura (MC), para generar la participación de los actores culturales, ha co-organizado congresos de música, de teatro, danza, audiovisuales y artes populares, recogiendo las aspiraciones y propuestas de estos sectores para la Ley. Nunca en el país ha habido este tipo de iniciativas, por lo que la sola convocatoria es una muestra del proceso de cambios que vive el Ecuador, cambios que la UNAPE ha promovido desde su creación, allá por los años setentas.

La UNAPE, entendiendo la necesidad aportar en este proceso, elaboró una propuesta que fue difundida en casi todas las provincias. Producto de este debate se recogieron las iniciativas más claras y se eligieron 120 artistas, promotores culturales e intelectuales relacionados con el quehacer cultural del país. Desde los lugares más lejanos, Esmeraldas, Carchi, Napo, Pichincha, etc., todos se dieron cita en las instalaciones del Ministerio de Cultura de Guayaquil. Después de una bienvenida del recién elegido presidente de la UNAPE, Emerson Hidalgo, y una exposición de un representante del MC sobre lo que sería el nuevo sistema nacional de cultura (Art. 377 de la Constitución), se dividió el trabajo en 5 mesas.

Los temas que se asignaron a cada mesa fueron: Mesa 1: Pluriculturalidad y plurinacionalidad; Mesa 2: Procesos de investigación y formación artística; Mesa 3: Arte popular, espacios públicos y medios de comunicación; Mesa 4: Infraestructura y financiamiento; Mesa 5: Organización y participación. Cada participante escogió en qué mesa trabajar según sus conocimientos e intereses.

Antecedentes Generales

Según la propuesta elaborada, hay algunos antecedentes que deben constar en la Ley, aspectos que fueron objeto de debate y de apasionada discusión en muchos casos; en general, hubo acuerdos acerca de algunas ideas: La Casa de la Cultura: sus disposiciones y reglamentos; las instituciones dedicadas a la cultura, como el anterior Ministerio de Educación y Cultura: ley, reglamentos y sistema, etc., diagramaron una actividad artística cultural y una forma de distribución de recursos que beneficiaron a determinados grupos de poder político y económico y a los círculos e individuos que los rodeaban.

De esta manera, las anteriores instituciones, las políticas culturales y las diferentes actividades fueron planteadas y realizadas por y para las élites. La ausencia de una participación democrática de la ciudadanía en los asuntos públicos ha sido el signo en los últimos 30 años, donde el movimiento artístico cultural, y los colectivos de artistas populares se desenvolvieron en la indefensión, la exclusión, el silenciamiento en la definición de políticas y en la conformación de las diferentes instituciones de quehacer cultural; como ejemplo tenemos la forma de elección de las autoridades de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, o la asignación de recursos económicos por parte de viejo Fondo Nacional de Cultura a pequeños círculos de amigos.

Esta situación no fue fortuita, correspondía y corresponde a las características del sistema capitalista imperante en el Ecuador, excluyente, injusto, estaba en correspondencia con los aciagos años de neoliberalismo, donde el privilegio de unos pocos corruptos se lograba con la pobreza de la mayoría de ecuatorianos.

Se reconoció el carácter heterogéneo de la cultura, es decir el hecho de que no hay una sola cultura, sino diversas culturas: una cultura de guerra de individualismo,de consumismo, etc., y por otro lado las culturas de los pueblos: el arte popular, que solo tiene un carácter de avanzada cuando abre perspectivas para el cambio, aporta hermosura a la vida, alegría, el optimismo, la esperanza, el heroísmo, la virtud, el valor y contribuye a formar los sentimientos, los pensamientos, los principios morales de las personas. Con el arte, el sujeto llega a descubrir la complejidad del mundo y apunta a la necesidad del desarrollo social. Es decir, el arte, igual que la ciencia, permite comprender la realidad y al ser humano, pero sobre proyectar y buscar su transformación. En vista de esta constatación debería llamarse Casa de las Culturas y Ministerio de las Culturas. Esta fue una de las primeras propuestas.

Trabajo en las mesas

La Mesa 1 (Pluriculturalidad y plurinacionalidad) tuvo una ardua tarea para definir algunos elementos que deben constar en la Ley: “Si el Ecuador es uno solo, ¿Por qué la necesidad de decir que hay muchas culturas y nacionalidades?, ¿no es divisionista?” Fue una de las preguntas realizada por una participante, con la que inició el debate. Larga y dura ha sido la lucha de los pueblos y nacionalidades para que el poder político reconozca que el Ecuador es un país multinacional, multiétnico y pluricultural. En él cohabitan la nación mestiza ecuatoriana, las nacionalidades indígenas, los pueblos indios y el pueblo negro, cuyas relaciones de interculturalidad son la expresión de un sistema injusto, de discrimen social y cultural. Si bien la nueva Constitución garantiza los derechos (Arts. 377- 380) de las nacionalidades indígenas, de los pueblos negro y montubio, es necesaria una legislación que desarrolle esas garantías. Aquello es una constatación de lo que ocurre en la realidad (Art. 1 de la Constitución), no es para nada divisionista, sino que fomenta el reconocimiento y el respeto por las diferentes nacionalidades.

La ley debe contemplar el fomento de las diversas identidades nacionales y culturas del país combinándolas con las leyes de educación y comunicación, para que haya no solo el reconocimiento de aquellas, sino un genuino intercambio cultural; fue otra de las propuestas que se realizaron.

La Mesa 2 (Procesos de investigación y formación artística) tuvo entre sus principales propuestas que la investigación de formación artística debe recoger los elementos culturales, métodos y procedimientos forjados por la cotidianidad emancipadora de los pueblos; el arte debe ser considerado como herramienta educativa, buscando estrategias artísticas; la Ley debe establecer mecanismos para proteger la propiedad intelectual individual y colectiva de los saberes ancestrales y/o modernos, y de la nueva producción estética, científica y tecnológica.

Es necesario que los Consejos Provinciales, los Municipios y las juntas parroquiales tengan asignaciones presupuestarias y responsabilidades específicas para la actividad cultural de sus respectivas jurisdicciones.

El Estado deberá mediante las leyes reconocer autonomía en cuanto a la administración de la cultura y para ello la Ley de Cultura debe establecer con claridad el rol eminentemente patrocinador del Ministerio de Cultura y su carácter de entidad que aglutina la riqueza y diversidad de puntos de vista culturales, pero siempre dentro de una óptica de cambio revolucionario, caso contrario se estará impulsando una cultura liberal, que es en suma la que tenemos oficialmente en la actualidad. Esa ley no puede dejar de articular lo cultural, lo económico y lo social.

En la Mesa 3 (Arte popular, espacios públicos y medios de comunicación ) hubo mucho debate respecto al rol que cumplen los medios de comunicación masivos en la construcción de la Patria que queremos para el futuro. ¿Qué tipo de valores se difunden a través de la programación violenta, que fomenta el morbo, el individualismo, etc.?

Si el objetivo es la construcción de una Patria más justa y solidaria, donde se fomente “el buen vivir o sumak kawsay” (Art. 3, todo el capítulo 2do, Art. 26 de la Constitución), entonces la Ley debe establecer garantías para el rescate, protección, preservación y desarrollo de los bienes, valores y manifestaciones culturales que constituyen nuestro patrimonio tangible e intangible. Debe establecer límites a los medios de comunicación que diariamente socavan esta parte de nuestra soberanía y fomentan el neocolonialismo cultural. En este sentido, la cultura debe articularse con las políticas de defensa de la soberanía, de educación y de bienestar ciudadano, pues no son cosas aisladas del territorio de la cultura, no existe cultura al margen de un espacio físico, ni espacios físicos con presencia humana, sin cultura.

Se debe establecer penas drásticas contra quienes atenten contra los bienes valores y manifestaciones culturales que tienen que ver con nuestra soberanía cultural y nuestro patrimonio. La cultura popular es inalienable, inembargable, imprescriptible y parte de la soberanía nacional. Por lo tanto, la ley debe visibilizar el papel nefasto de los medios de comunicación que promueven, a nombre de una supuesta “libertad de prensa” atentados en contra de este principio. En esta mesa hubo debate con mucha profundidad, buena administración de tiempo, incluso dedicaron unos minutos para ejercicios de relajación.

En la Mesa 4 (Infraestructura y financiamiento) se discutieron algunas problemáticas que viven los artistas populares a diario, la más común: que los municipios privatizadores niegan la participación de los artistas en plazas y parques, incluso violando el Artículo 23 de la Constitución. Por lo que la Ley debe regular y permitir el uso del espacio público para el desarrollo del arte y la cultura.

La Ley debe permitir implementar talleres de artes en escuelas, colegios e institutos, como un elemento de formación integral del ser humano, para la creatividad y desarrollo de la personalidad, fortaleciendo la interculturalidad; la Casa de la Cultura Ecuatoriana debe democratizarse a través de las reformas a su ley para que su directorio se elija a través de elecciones universales permitiendo la participación de los artistas populares.

El trabajo de la Mesa 5 (Organización y participación) nos dejó claro que la participación ciudadana debe realizarse en el marco de un proceso intercultural genuino; la ley debe prever la participación obligatoria de nuestros niños y jóvenes en eventos culturales, tanto como actores como espectadores, articulando la Ley de Cultura con la de Educación. Si esto no se hace, no hay intención verdadera de generar una nueva ciudadanía con identidad nacional.

Se debe posibilitar que cualquier ciudadano tenga acceso a los bienes y servicios culturales, es decir, legislar y regular sobre la accesibilidad de las clases populares a los espectáculos. No puede ser posible que los espectáculos culturales como conciertos, obras de teatro y cine, exposiciones, etc. por su costo estén reservados al disfrute solo de la clase media alta. Hay que hacer una ley que popularice la cultura, la descentralice para que las grandes demostraciones lleguen a todas las provincias y no solo a la capital.

Por la noche del sábado se expusieron y compartieron en el plenario los aportes y desarrollo de la propuesta del trabajo realizado en cada Mesa. El día domingo, en plenaria, se hicieron correcciones necesarias, aportes y sugerencias. Se eligió a 5 representantes del Congreso de las Artes Populares para el Comité ejecutivo que asesorará y presentará las propuestas ante la comisión de la Asamblea Nacional encargada del tema. Por votación universal se eligió a Emerson Hidalgo (Imbabura), Francisco Borja (Pichincha), Marcelo Moncayo (Guayas), Beto Orlando Castillo (Esmeraldas) y Carlos Bacancela (Azuay).

El domingo por la tarde, la despedida se efectúo con una pequeña muestra artística para decir adiós y regresar a las provincias respectivas a informar en cada jurisdicción de UNAPE lo discutido y acordado; y a seguir trabajando por el desarrollo de un arte popular, pluricultural y emancipador.

La elaboración de esta propuesta fortaleció a la UNAPE, mostró su capacidad de movilización y organización contra reloj; mostró una propuesta global, abarcadora de los aspectos más importantes que debería contener la Ley; proceso que tuvo un importante desarrollo, pero no acaba. La UNAPE está consciente de que es necesario seguir trabajando para que el arte y la cultura sean elementos de concientización y transformación constante hacia una nueva sociedad más participativa, democrática, justa y solidaria. Este es solo un peldaño más.