Días atrás un grupo de personas dialogó en Radio Programas del Perú, RPP, en torno al contencioso de límites que Perú ha planteado a Chile en la Corte Internacional de La Haya y las perspectivas a posteriori de este tan importante caso jurídico entrambas naciones.

Una de las afirmaciones sostuvo que Perú y Chile debían intercambiar sus historias para que ambos pueblos conozcan tales versiones, particularmente, de la aciaga época que va desde 1879 hasta 1883, período que abarca la guerra de rapiña que planteó el país del sur al nuestro.

Pareciera interesante la propuesta, sin embargo conviene cuestionar si en Perú la historia de aquellos años es siquiera conocida. La respuesta no puede ser más desalentadora y deprimente: la ignorancia nacional es superlativa cuanto que abominable. Por tanto pretender que se aprehendan versiones foráneas, estructuradas en lógicas imperiales, racistas, de dominación y pretendida superioridad racial o cultural de un pueblo sobre otro, en lugar de enseñar, culminarían con pulverizar cualquier identidad local o barrunto de nacionalidad.

¿No sería mejor conocer in extenso qué ocurrió, por qué causas reales o pretextadas, cuáles las supuestas razones de Estado que involucraron al Perú en una guerra con Chile, país con el que carecíamos de límites en 1879 y que culminó con la enajenación de Tarapacá y Arica y vio sus amplios confines de sur a norte y de este a oeste invadidos por fuerzas de ocupación en complicidad con traidores vernáculos a los que aún no se ha juzgado severamente?

¿No es un asunto de Estado la construcción de la Patria bajo las premisas del resguardo de la soberanía nacional basada en la soberanía popular y con participación amplia de todos los peruanos?

¿No es hora que hombres y mujeres, de toda capa social y sector económico, entiendan que esta obligación premiosa nos llama a la tarea y a cualquier tipo de aporte: económico, material, cultural, educativo, espiritual, de inmediato?

Adelanté, meses atrás, consideraciones modestas que acaso motiven alguna reflexión y decisión rotunda y de cabal valentía en el campo de los hechos. Hasta hoy los alientos morales son muy numerosos pero las batallas se ganan con munición y no sin ella. No incurriremos en la estulticia que significa la vanidad de llamarse especialista, historiador, internacionalista, estratega o cualquier otro adefesio y a que son tan afectos los frívolos que serán los primeros en correr con pasaporte de otro país, en casus belli. Somos simplemente periodistas y como tales nos atrevemos a dar nuestra opinión arropados de patriotismo y amor por nuestro pasado, presente y futuro sin amenazas, internas y externas y por la construcción de un Perú libre, justo y culto.

El Estado Resistente y urgencias premiosas http://www.voltairenet.org/El-Estad... 8-3-2012

No hay tarea más urgente, como su nombre lo indica, para un Estado integral, que el de pilotear la resistencia como lucha nacional por la soberanía política, geopolítica, empresarial, comercial y popular. El Estado Resistente, por encima de parroquias o fratricidas divisiones debe congregar un frente único de capitales nacionales, trabajadores, empresarios, diplomáticos, periodistas, fuerzas armadas, organizaciones civiles y profesionales que construya los parapetos de la defensa doctrinaria y material y acaso, en horas no descartables, lidere el combate desalojador de los invasores. Ninguna creación, en la hora presente, será más gloriosa o heroica, que forjar esta ambiciosa e imprescindible herramienta de Resistencia Nacional como política de Estado.

En no pocos casos, los empresarios nacionales son desplazados por grandes empresas que no tienen nombre o apellido y sí poseen, en cambio, miles de millones de dólares en respaldo y Estados armados hasta los dientes para defenderlas en cualquier momento. Quien conoce de responsabilidades y planillas, sabe muy bien, que esta amenaza no puede enfrentarla sin ayuda de un marco legal legítimo y saludable para sus negocios y, sobre todo, para sus trabajadores quienes prestan a cambio de salarios, a veces bajísimos, una contribución importante.

¿Cómo es que hasta ahora el periodismo no se hace presente en la defensa informativa de la Patria? ¡No sólo es que los sucesivos gobiernos consideren prescindible a la prensa sino también la dejadez e ignorancia indiferente –y cómplice- de los medios! La dictadura publicitaria yugula el 95% de las buenas intenciones, impone vallas y dicta qué se lee y cómo se envilece el saber público con escándalos, cortinas de humo, distractivos y morbo al por mayor con crímenes, acuchillamientos, atropellos y sangre por toneladas las 24 horas del día.

Los clubes electorales que sólo viven para épocas de esta índole, deben entender que o siguen así y se esclerosan con un cáncer insalvable o comprenden que la pelea tendrá que ser vía un nuevo contrato social que los involucre en la lucha nacional de resistencia contra el invasor para conducir la acción política y guerrera contra cualquier amenaza foránea. Tal como están los “partidos”, sólo compiten en colocar ganapanes y pobres diablos esquilmadores del Estado cada 5 años y para avituallar al Poder Judicial de casos delictivos que jamás serán resueltos y sí, algunas veces, prescritos. ¿No fue esa la que salvó a un ex presidente incapaz de demostrar cómo es que vivía en Colombia y en París de forma millonaria, siendo que en Perú todos saben que jamás trabajó en su vida? Y el muy sinverguenza quiere ir por una tercera “oportunidad”.

Las urgencias premiosas del Estado Resistente pasan por estadios ineludibles: defensa nacional, tarea de todos; información a raudales del cómo, cuánto y por qué de la pelea; y, entrenamiento activo en todos los ámbitos: desde el sindicato, hasta el ministerio, en el gobierno regional, en el municipio, en la mesa de redacción, frente a la pantalla de la computadora y hasta en el campo de batalla.

Los agentes nativos y quintacolumna no hesitarán en seguir dividiendo al país con pretextos más o menos “válidos”.* He allí una tarea política que tiene que llevar a cabo sin contemplaciones ni piedades de cualquier especie el Estado Resistente: denunciar a los traidores e inhabilitarlos ante la opinión pública.

Precedentes históricos de invasión del Perú hay entre 1836-39 y 1879-1883. Y un Estado Resistente no puede hacer inadvertencia de lo que está registrado en la historia con sus secuelas de fractura de la psicología nacional y las frustraciones colectivas que esos fenómenos produjeron. Pueblo que no aprende de las enseñanzas de Clío corre el peligroso riesgo de repetir lo aciago y negativo.

Por encima de vanidades de intelectuales encerrados en sus visiones egoístas y sus burbujas avitualladas con muchos dólares o euros, más allá de las veleidades de autoridades políticas ineptas y miopes, superando las visiones estrechas y de clase, el Estado Resistente no puede surgir de la nada más que del pueblo organizado mismo.

¡Es hora de involucrarse en grandes planes de Estado para los próximos 100 años! ¡Vivir como ha vivido el Perú, merced a la imbecilidad de sus gobernantes, es un crimen de lesa inteligencia!

¡Perú tiene la oportunidad de darse su propia y legítima respuesta pendiente desde 1879! ¡Y, con un Estado Resistente, edificar las grandes alamedas democráticas, de libertad y justicia social que ambicionan 30 millones de connacionales!

La Lucha Nacional de resistencia http://www.voltairenet.org/La-Lucha... 12-3-2012

¿Quiénes serían, en caso de una no tan improbable invasión de potencia foránea, los primeros blancos escogidos? A no dudarlo: los dueños de empresas, los que tienen patrimonio versátil inmobiliario y financiero, los que, desde su puesto de mando en la producción, contribuyen a la economía. ¿Que no? Fácil y simplista negarlo, duro confrontar la realidad tal cual es: fría y filuda.

El escepticismo debiera dar paso a una reflexión simple y real. Los datos telefónicos, de cuentas bancarias, de propiedades, de participación accionaria directa o indirecta, todo lo que en países civilizados se llama información privada o de acceso vedado a quienes no sean los titulares, está en manos de decenas de personas que trabajan para bancos o financieras que llaman con regularidad insistente y a cualquier hora para comprar “deudas” y ofrecer mejores tasas para sus nuevas obligaciones. ¿Cómo obtienen estos datos si no es de las fuentes que debían guardar la confidencialidad como parte del trato? Fácil deducir que si un simple segmento vendedor o promotor de esta clase de servicios, posee la radiografía actualizada de quienes tienen algo más en Perú, no lo ponga a disposición de botas invasoras que por la razón de la fuerza o simples monedas compradoras, enajenen información que, no puede descartarse, ya esté en sus arcanos estratégicos.

La Lucha Nacional de resistencia involucra a todos los peruanos contra cualquier clase de invasión, posee las características de una prioridad permanente de Estado y quien ponga en duda la misma o sabotee estos esfuerzos o conspire con silencio cómplice o se haga de la vista gorda, representa a la quintacolumna traidora.*

Las vanguardias políticas tienen que aprehender la fragilidad de los sistemas electorales que se caracterizan por millones de personas que escogen al mal menor o a quienes, una vez encaramados en los puestos administrativos, practican las antípodas de lo que fueron sus mensajes de campaña. No suele ser raro, por lo menos en Perú, que se haga exactamente todo lo contrario de lo que se ofreció. La pendularidad, de un extremo a otro, signa el desequilibrio del aparato político-social de nuestra historia.

Y si el Estado Resistente no acelera de modo adecuado la construcción de los parapetos de defensa cuidando todos sus flancos, las agrupaciones políticas, con sentido de horizonte y aprendizaje profundo de la historia y sus enseñanzas, no tienen otra fórmula de legitimación que su alineamiento en la Lucha Nacional de resistencia, preparando cuadros, organizando comités, diseñando ataques, persuadiendo a las poblaciones, enhebrando una fina y ordenada cuanto que discreta telaraña de opciones multidisciplinarias.

Además, aspecto que se condice poco, si algo, con la tradicional y “maravillosa” improvisación peruana, hay que pensar en la historia pero también en el futuro de las generaciones presentes, niñez y juventud. Transcribo las siguientes líneas que en otro contexto, pueden graficar qué puede ocurrir aquí:

“En el breve trayecto me dibujó un panorama siniestro y terrible de la situación en Palestina. No me habló de la humillación constante que suponen los checkpoints, los controles, los cacheos y la sumisión absoluta a los militares israelíes, eso ya lo estaba viendo yo mismo. Tampoco me habló de las detenciones preventivas y los terribles interrogatorios que implican, ni de los bombardeos, ni de los árboles arrancados, los pozos de agua confiscados, ni de las casas derribadas, los terrenos embargados o el siniestro muro que los israelíes están construyendo para aislar totalmente las poblaciones palestinas. El doctor Khairy, que así se llamaba, me habló del efecto psicológico que la ocupación estaba provocando en los niños palestinos. Y no se refería solo al evidente rencor que acumularían durante años para con los ocupantes israelíes. Sino de los problemas de convivencia, de violencia escolar y familiar, miedos y fobias, transtornos del sueño, etcétera, que sufren la mayor parte de los niños palestinos”; El Palestino, p. 136, Antonio Salas, Ediciones Planeta Madrid 2010.

¿Qué compra el billete corruptor vía publicidad e impone la fuerza económica de los más poderosos?: el silencio. Y también a cómplices.**

¿Qué agrupación política ha expresado su parecer público sobre estas amenazantes circunstancias que tienen precedentes horrorosos en 1836-39 y 1879-1883? ¡Absolutamente ninguna! Ebrios de fervor en cuitas vulgares, en chismes de comadres, transtornados hasta la náusea en serruchar el piso de quien esté más arriba, las patotas nacionales han demostrado el porqué la gente los reputa como chupasangres “necesarios” y los vota aunque luego no pueda botarlos por la simple razón que estos consideran que la administración gubernamental es su nicho, al cual “tienen derecho” y del que pueden vivir robando y destruyendo a la Nación.

La Lucha Nacional de la resistencia es una tarea sublime y por encima de los parroquialismos deleznables de ciegos con miopía.

El reto nos abofetea de manera clara e inobjetable.

¿Estamos a la altura de las circunstancias?

Perú y su respuesta pendiente desde 1879 http://www.voltairenet.org/Peru-y-s... 3-5-2012

Desde aquel año cuando Chile país con el que no teníamos límites de ninguna especie, nos declarara la guerra que culminó en la quiebra y la fractura integral más luenga de la historia, Perú, su Estado, sus diferentes gobiernos e instituciones, tienen pendiente un asunto a sí mismos. ¡No al sur o a ningún otro punto cardinal: Perú se debe una respuesta integral, propia, crítica, exigente, raigal y constructiva!

Sólo dos términos conmueven el espíritu nacional hasta la fibra más íntima: los sismos que nadie puede predecir o en su intensidad u ocurrencia y cuanto se refiera a Chile hoy en contienda jurídica con Perú porque hemos llevado a los del sur a la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Y este año en su último tramo se verificarán las audiencias sobre el contencioso marítimo.

Ser precisos y sinceros constituye la plataforma príncipe sobre la que el país debe mirar en pro de resolver y conjurar el pasado para hacer de hoy el porvenir que la Nación ambiciona en paz, con desarrollo e integración social en lo interno y complementariedad paciente y decorosa con los vecinos del sur y bajo la premisa que no hay otra forma que ceñirse a la vieja conseja: la unión hace la fuerza.

Ignorar, por desconocimiento, falta de información, estupidez o complicidad con los potenciales invasores, lo que está en juego, sólo puede atribuirse a una capacidad auto-destructiva de la cual hay múltiples demostraciones a lo largo de la historia republicana. A ese fenómeno auto-liquidador, las castas dirigentes blancas, endogámicas, atiborradas de estulticia cretina, también han agregado la especie de la “amnesia popular” porque los pueblos no “recuerdan”. ¿Qué podrían rememorar millones de peruanos con el bombardeo sangriento de idiotez masiva que se expone en radioemisoras, canales televisivos y diarios impresos?

No hay en Perú sentimiento que abarque con capacidad suficiente y en común a los habitantes de este país que transformar la difícil vecindad con Chile, de la que hablaba Alfonso Benavides Correa, en una complementariedad constructiva, leal y por los próximos decenios. En ¿Gas para Chile? ¡Cómo no! Pero............. http://www.voltairenet.org/article1... (8-5-2008) aventuré la siguiente consideración:

“¿Gas para Chile? ¡Cómo no! Pero.............

Si vamos hacia la complementariedad entrambas naciones, y con un litigio en curso ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya por una delimitación marítima inexistente, Chile está en la obligación de comprometerse ante la Comunidad Internacional que respetará aquel fallo y que retirará cualquier fuerza naval chilena del Mar de Grau y en abono de la creación delimitatoria en esa parte de nuestra fronteras que, como lo dice el Tratado de 1929, reconoce su inicio en el Punto Concordia.

¿Gas para Chile? ¡Cómo no! Pero.............

Si se establece el límite marítimo, abandonada cualquier usurpación del Mar de Grau, no hay, entonces, sino paso abierto y franco a una hermandad y complementariedad que deben sellar la paz definitiva. Por tanto, Chile debe eliminar, suprimir, ese impuesto del 10% que Codelco otorga a las Fuerzas Armadas de su país. La paz no presupone inversiones millonarias en armas que sólo sirven para matar a los supuestos o reales enemigos. Y si ya no existe esa especie, merced a la paz conquistada, ¿qué justificación tiene semejante presión tributaria?”

A su vez, Perú podría impulsar la construcción de un megahospital en Tacna, modesta idea sobre la que anoté en ¡Megahospital en Tacna! http://www.voltairenet.org/article1...

“Si declináramos, con óptica de hombres de Estado, la algarada episódica y nos alzáramos sobre una visión geopolítica y merced a la información reciente, planeáramos un elemento adicional a la complementariedad con Chile, la vecindad con Bolivia y, sobre todo, a una regia atención de salud integral para todo el sur peruano, entonces la nación, el Estado, el gobierno central y el regional, debían de construir el Megahospital en Tacna con capacidad de atender los requerimientos de miles de connacionales y visitantes cuyos dólares y gastos afincan en la región, fortaleciendo una cultura de paz, un edificio de futuro, una sociedad libre, justa y culta.

Si usamos imaginariamente un compás y la punta se presiona en un mapa justo donde está Tacna y la otra punta busca identificar el radio de su influencia, veremos que es un sitio extraordinario y sobre el cual el Estado debía planear como meta imprescindible, de valor geopolítico y de salud indubitables, el levantamiento de un megahospital, núcleo completo para el tratamiento multidisciplinario de enfermedades para toda la zona, siendo la única condición el presentarse y sufragar los costos que franqueen ese servicio.

Si esto es exacto, los números no mienten, entonces estamos frente a un asunto cuyo reto nos abofetea irremisiblemente: ¿cómo es que hasta ahora no se ha construido el megahospital en Tacna, tan o más grande que cualquiera de los existentes en alguna otra parte del Perú? Para hacerlo atractivo hay que formar la sociedad de gestión con los mismos médicos o centros asistenciales privados y públicos que quieran participar en el gran proyecto y hacerlo realidad en el próximo lustro. ¡No interesa, para nada, quién tenga el gobierno, hay que hacer la obra porque va a pesar no hacerlo! Amén que si las demostraciones actuales subrayan que el nivel de la práctica medicinal y de salud es superior en Perú y aceptable para los que vienen de Chile, entonces ¿por causa de qué no extenderla con genialidad previsora hacia los bolivianos y, sobre todo, a los compatricios de medio Perú en la zona sur? Nada se opone a esta gran idea.”

En cualquier caso requiérese de políticos enterizos capaces de mirar el horizonte y con una concepción nacional y geopolítica de los intereses del Estado peruano al margen de banderías y parroquias; también se precisa de una vanguardia empresarial que formule cómo la complementariedad puede potenciar fortalezas y superar debilidades en conjunto con los del sur; y, ciertamente una población entrenada en el conocimiento minucioso de qué queremos, por causa de qué y cómo vamos a hacerlo, en suma un Estado Resistente capaz de liderar la posibilidad de la gran respuesta que Perú se debe desde 1879. En otro texto más reciente, El Estado Resistente y urgencias premiosas http://www.voltairenet.org/El-Estad..., 8-3-2012, anoté:

“No hay tarea más urgente, como su nombre lo indica, para un Estado integral, que el de pilotear la resistencia como lucha nacional por la soberanía política, geopolítica, empresarial, comercial y popular. El Estado Resistente, por encima de parroquias o fratricidas divisiones debe congregar un frente único de capitales nacionales, trabajadores, empresarios, diplomáticos, periodistas, fuerzas armadas, organizaciones civiles y profesionales que construya los parapetos de la defensa doctrinaria y material y acaso, en horas no descartables, lidere el combate desalojador de los invasores. Ninguna creación, en la hora presente, será más gloriosa o heroica, que forjar esta ambiciosa e imprescindible herramienta de Resistencia Nacional como política de Estado.

Los clubes electorales que sólo viven para épocas de esta índole, deben entender que o siguen así y se esclerosan con un cáncer insalvable o comprenden que la pelea tendrá que ser vía un nuevo contrato social que los involucre en la lucha nacional de resistencia contra el invasor para conducir la acción política y guerrera contra cualquier amenaza foránea. Tal como están los “partidos”, sólo compiten en colocar ganapanes y pobres diablos esquilmadores del Estado cada 5 años y para avituallar al Poder Judicial de casos delictivos que jamás serán resueltos y sí, algunas veces, prescritos. ¿No fue esa la que salvó a un ex presidente incapaz de demostrar cómo es que vivía en Colombia y en París de forma millonaria, siendo que en Perú todos saben que jamás trabajó en su vida? Y el muy sinverguenza quiere ir por una tercera “oportunidad”.”

Aplazar definiciones como la presente, humilde pero patriótica o caminar por otras superiores es tarea irrecusable. Es abyecto demorar determinaciones cuando los plazos se cumplen y la historia nos enseña qué ocurre cuando el país está desarmado que no es garantía de paz sino presa apetecible.

Repetimos: Perú y su respuesta pendiente desde 1879

Documentos adjuntos