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El gobernante Partido de los Trabajadores (PT) surgió como ganador neto de las elecciones municipales brasileñas, al casi duplicar sus resultados del 2000 y consolidarse en las grandes ciudades.

El Tribunal Superior Electoral (TSE) informó esta madrugada que realizado el escrutinio de 4.571 municipios, que representan 80,8% de los 5.652 existentes, candidatos del PT fueron elegidos en 315, frente a 187 hace cuatro años.

Considerando los datos conocidos en 69 de los 72 mayores municipios (las 26 capitales estaduales y otros 43 con más de 200.000 habitantes), aspirantes del PT triunfaron en siete y quedaron primeros o segundos en 24 de los 41 donde habrá segunda vuelta el 31 de octubre.

El segundo con mejores resultados en los grandes centros urbanos fue el opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), que triunfó en cuatro y mantiene aspirantes competitivos en otros 17.

Sin embargo, en el resultado global redujo de 990 en el 2000 a 717 los municipios donde gobernará, aunque, cuando concluya el escrutinio, ese dato puede tener algún incremento, al igual que el del PT y de otras fuerzas,

El Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), de la base aliada gubernamental, redujo su total de alcaldes de 1.257 a 915, triunfó en sólo dos municipios grandes y disputará el segundo turno en 14.

El derechista Partido Frente Liberal (PFL), de oposición, registró una merma de 1.028 a sólo 650 alcaldes elegidos, cuatro de ellos en grandes ciudades, en las que concurrirá en cinco a la segunda vuelta.

En cuanto a los concejales, la mayoría de los electos es del PMDB, con 7.289, seguido por el PSDB con 5.521, el PFL con 5.423 y el PT con 2.977, en los municipios escrutados hasta las primeras horas de la madrugada.

Las elecciones de este domingo, a las que estaban convocados casi 120 millones de electores, registraron una abstención de 14.06 frente a 15% en el 2000. En Brasil el voto es obligatorio, excepto para los jóvenes de 16 a 18 años y para las personas mayores de 70.

La consulta transcurrió en un clima de normalidad, con sólo unos pocos incidentes violentos, aunque con centenares de detenidos por realizar propaganda electoral "a boca de urna" a favor de sus candidatos, y algunos por acciones de compra de votos.