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Nuevas perspectivas de desplazamiento agudizan el cuadro de instabilidad en Colombia en este fin de año. De acuerdo a la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) en el país, se espera la huida de 5 mil personas de las áreas cercanas al municipio de Bajaya, en la provincia de Chocó, que temen la acción de grupos armados, que aumentan cada vez más los operativos en la región.

Debido a ocurrencias como éstas, la Acnur señala que Colombia ha alzado el tercer lugar en el ranking mundial de los países con mayor población desplazada, perdiendo sólo para Sudán y la República Democrática del Congo. Sin cifras precisas sobre el número real de desplazados, se estima que el total de colombianos obligados a abandonar sus hogares ascienda a 3 millones.

Pero además de la violencia implicada en los desplazamientos, el fenómeno está produciendo, también, un hambre sin precedentes en el país, sobre todo en la región norte. Ante la gravedad de la situación, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) está instando a la comunidad internacional a reunir urgentemente 1,2 millones de dólares para cubrir las necesidades inmediatas de 350 mil personas desplazadas en esta porción del país.

"El PMA tiene el objetivo de operar al ritmo de los efectos de la situación humanitaria en Colombia, pero no lo logrará sin la aportación de nuevos fondos", explica Peter Goznes, director en el país del organismo de la ONU. Según él, esta ayuda humanitaria existe desde el año pasado, y necesita de este aporte adicional para que el hambre entre los desplazados colombianos sea contenida hasta marzo del próximo año. Pero con el aumento de la violencia, el PMA teme que mismo estos nuevos auxilios no sean suficientes.