JPEG - 12.9 KB
Dr.Eric Toussaint

La creación de un sindicato de países deudores es el primer paso para resolver el problema de la deuda externa que los agobia, coincidieron los expertos sobre la materia que participaron en la IV Cumbre de la Deuda Social, instalada el día 25 en Caracas.

La resolución del espinoso asunto también requiere que cada deuda nacional sea auditada en profundidad para precisar su legitimidad, así como estrictos controles y mayor transparencia a la hora de contraer nuevos empréstitos internacionales, señalaron los ponentes del foro “Nuevas Salidas para la Deuda Externa".

En este foro, que inauguró los debates de la Cumbre organizada por el Parlamento Latinoamericano (Parlatino), intervinieron el experto belga Eric Toussaint, el francés Paul-Emil Dupret, el español David Llistar y el diputado brasileño Frei Sergio Gorsen.

Llistar, coordinador del Observatorio de la Deuda en Globalización, planteó que la deuda externa es un mecanismo de “dominación suave” que desangra las economías de los países del Sur, los cuales habrían pagado en 20 años un monto equivalente a siete veces la deuda que contrajeron y aún así deben hoy una cantidad igual a cuatro veces el préstamo original.

El investigador habló además de la necesidad de diferenciar las deudas legítimas (contraídas para verdaderos proyectos de desarrollo nacional) de las ilegítimas, a saber: las de opresión (contraídas para consolidar el poder nacional de un gobernante), de guerra (fondos dispuestos para conflictos bélicos), las irresponsables (para proyectos no ejecutados o que fueron prontamente inutilizados), las de élite (para repartirse entre élites locales), y las fraudulentas.

“Toda deuda ilegítima debe ser instantáneamente anulada”, propuso Llistar.

Entre las salidas para superar la deuda externa señaló la necesidad de que las naciones deudoras “respetando los derechos de sus ciudadanos, formen un club, se sindicalicen”. También, que luchen para eliminar “toda condicionalidad” por los organismos financieros internacionales para el otorgamiento de nuevos préstamos. demás, que se audite la totalidad de las deudas antiguas para precisar cuál es legítima y cuál no, con ayuda de tribunales especiales de ser necesario; y, finalmente, un control férreo en las naciones prestamistas sobre los nuevos créditos que aspiren otorgar.

Por su parte, Dupret, asesor de la Izquierda Unida del Parlamento Europeo, resaltó la importancia que tienen los países europeos en la toma de decisiones de los organismos financieros internacionales, como un factor a tomar en consideración por las naciones deudoras a la hora de presionar por nuevos métodos para el tratamiento de sus acreencias.

“La Unión Europea tiene actualmente el 37 por ciento de los votos en el directorio del Fondo Monetario Internacional, mientras Estados Unidos tiene sólo el 17 por ciento”, ejemplificó Dupret.

El asesor europeo refirió que el llamado Club de París, que agrupa a 19 países prestamistas, suma entre sus filas a 12 naciones de la UE. “La responsabilidad de Europa es muy importante”, concluyó el experto, un firme defensor de la anulación total de la deuda externa de los países pobres.