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La Civilización Occidental es un concepto que sirve para la dominación hegemónica del Norte sobre el Sur y debe ser superado mediante el auge de nuevas identidades culturales, igualitarias y sin jerarquías, concluyeron hoy expertos en la IV Cumbre de la Deuda Social.

“La civilización occidental es un concepto geopolítico, tremendamente ideologizado, que se sustenta en el potencial hegemónico de tres subculturas: europea, norteamericana y japonesa”, resumió el historiador español Víctor Ríos en el foro “Presente y Futuro de la Civilización Occidental”.

Este concepto se presenta coo universal y por tanto superior, en lo cultural y de predominio del Sur sobre el Norte, en lo económico, sustentado en que los avances civilizatorios fundamentales proceden de Occidente, según una visión eurocentrista y etnocéntrica, explicó el docente de la Universidad de Barcelona.

“Esta percepción falsa de la historia hay que desmontarla”, exigió Ríos, antes de referir que la mayoría de los avances tecnológicos y culturales que se endilga Occidente proceden más bien de las civilizaciones china y árabe.

“El origen occidental de la cultura es pura fantasía”, remató.

Convencido de que la ideología occidental ha fracasado, propuso en contraparte a los países del Sur recuperar la soberanía frente a la dependencia, fomentar identidades culturales contra la uniformización, impulsar un nuevo pensamiento emancipativo y, en general, abogar por “un mundo en el que han de caber todos los mundos, en pie de igualdad y sin jerarquías”.

Por su parte, el profesor venezolano, de origen italiano, Giulio Santos solicitó al Sur “no comprar el modelo de Occidente” que, en su opinión, se basa en una concepción acumulativa de tendencia “cancerígena”. Para Santos, “en términos demográficos, Occidente está destinado a desaparecer”.

Entretanto, el docente indígena venezolano Jorge Pocaterra ofreció la imagen de Occidente desde la visión de los pueblos aborígenes.

“Occidente nunca consideró la existencia de los habitantes originarios y las tierras que descubrían estaban vacías para los conquistadores”, opinó.

Se preguntó: ¿dónde quedan los pueblos indígenas si todo comienza y termina en Occidente?.

Este viernes, la IV Cumbre sobre la Deuda Social también debatió sobre el rol que deben jugar las instituciones educativas en la formación de ciudadanía, en la mesa de trabajo denominada “Educación para una democracia participativa”.

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Xiomara Lucena, directora de Comunidades Educativas, del Ministerio de Educación de Venezuela, destacó el derecho que tienen los ciudadanos en participar en la formación, ejecución y control de las políticas públicas, que está establecido en la Constitución de esta nación.

Explicó que la Constitución establece que los ciudadanos tienen el deber de participar activamente en la vida social y que esta es una responsabilidad que deben cumplir de manera conjunta con el Estado y la familia.

Explicó que desde el ministerio venezolano de Educación se han emprendido algunas iniciativas orientadas a formar ciudadanos críticos y activos. Relató el caso de las Escuelas Bolivarianas, instituciones educativas concebidas para dar una formación integral, con actividades culturales y deportivas y que además ofrecen asistencia médica, psicológica y alimentaria a los estudiantes.

“Este es un modelo de escuela transformadora de la sociedad, que se centra en la participación práctica, la formación crítica y la integración de la comunidad”, indicó.