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En una entrevista concedida al escritor Claude Ribbe, publicada por la Redvoltaire (www.redvoltaire.net), Aristide que salió de Haití para la República Centroafricana, después para Jamaica y ahora vive en Pretoria, Sudáfrica cuenta su versión sobre la salida del gobierno. Los emisarios franceses Régis Debray y Véronique de Villepin habrían ido hasta él para pedirle que dejara la Presidencia. Las amenazas eran claras y directas: "¡O usted renuncia o puede ser muerto!", afirmó el ex presidente.

En un libro ya redactado, sólo faltando publicarlo, Aristide dijo que cuenta todo lo que sucedió en la noche de 29 de febrero de 2004, cuando estuvo en su país por la última vez. Su versión es que EE.UU. lo secuestró. "Los lectores conocerán lo que sucedió todo en aquella noche que no quisiera volver a vivir. De modo que sí, eso fue un secuestro. En cuanto a los detalles, serán publicados en el libro y todos los podrán leer", declaró en la entrevista.

Aristide sostiene que no había rebelión en su país, sino que era algo construido, que el dinero de EE.UU. financió, además de su secuestro, crímenes, asesinatos sistemáticos y mucha desinformación. "Después del secuestro se vio al pueblo haitiano, en su totalidad, pacíficamente el derecho exigir nuestro regreso, lo que da pruebas de fidelidad. No de una fidelidad hacia mi persona, sino de una fidelidad hacia la persona que habían elegido", agregó.

Sobre las declaraciones de la prensa de que es traficante de drogas, delincuente y criminal, él dijo ser absolutamente falso. Que es una maniobra de los verdaderos culpables para ocultarse. Destaca aún que informaciones de organizaciones de derechos humanos dan cuenta de que 10 mil personas han sido asesinadas en menos de un año en Haití. Aristide también niega que sea el responsable por las manifestaciones actuales en Haití. "El lenguaje pacífico que utilizamos en las elecciones del año 2000, después de las elecciones, antes del secuestro del 29 de febrero y después del secuestro, es el mismo que seguimos usando".

Según Aristide, los Estados del Caribe no reconocen al gobierno de facto que ha sido impuesto en el país. Otros 53 Estados de África también lo apoyan. "Esos 53 Estados, al responder positivamente a la solicitud del Caricom para acogernos aquí, expresaron una posición clara", agregó.

Sobre su retorno al país o una futura candidatura a la Presidencia, él prefiere ser comedido. Explica que en la Constitución de la República de Haití el mandato presidencial es de cinco años. En 1996 terminó su primero mandato y volvió para el segundo en 2000. Este último termina oficialmente este año y el 7 de febrero de 2006, debería pasar el cargo al próximo presidente electo mediante elecciones.

"En el momento oportuno estaré en Haití en el marco de estos acuerdos (con la ONU). Sin embargo, ¿habrá mañana elecciones a las que pueda presentarme? No, si nos mantenemos en la línea constitucional, soy el presidente de Haití, incluso si no estoy en Haití. Termino mi mandato. Deseo estar en mi país antes de que pase mucho tiempo, en el marco de un acuerdo negociado o en el marco del diálogo, para que así tengan lugar elecciones libres, honestas y democráticas, como están previstas en la Constitución", afirmó.