Nunca dudé de que nuestra acción en Irak sería difícil y no lo oculté durante el debate parlamentario hace tres años ante la Cámara de los Comunes. Aún hoy veo las dificultades, pero pienso que los que fomentan la guerra civil no lograrán nada.
Vuelvo de Bagdad donde sostuve un encuentro con un dirigente sunita, antes hostil al proceso político, pero que ha cambiado de opinión. Me sentí optimista después de esta entrevista, pero los ataques a Samarra lo cambiaron todo. Los terroristas no la emprendieron contra los «ocupantes» ni contra los «colaboradores», tampoco contra los demás «sionistas e infieles», sino contra el Islam. Sin embargo pienso que Irak saldrá de esta situación, pues el atentado muestra en realidad la impotencia de los terroristas. Cada vez que se ha producido un avance democrático los terroristas han respondido con la violencia y, frecuentemente para mi sorpresa, ha prevalecido la voluntad del pueblo. En noviembre de 2004 pensé que no era posible organizar las elecciones, pero me equivoqué. Las elecciones de enero, seguidas por la aprobación de una Constitución en agosto, un referendo en octubre y nuevas elecciones en diciembre confirmaron que el pueblo iraquí aspira a la democracia. Un buen número de los que esquivaban el proceso en Irak al principio se unen hoy al mismo. Todas las comunidades de Irak comprenden hoy que tendrán más libertades y control de su vida que bajo el reino de Sadam Husein. Las elecciones de diciembre no dieron la mayoría absoluta a ningún partido o bloque político, y la mayor parte de los diputados convienen en que ningún grupo debe hacerse del poder, pero que las responsabilidades del ejecutivo deben ser compartidas. Irak nace a la vida política, una vida política dura, pero vida política así y todo.
También se ha avanzado en el campo de la seguridad. Las fuerzas políticas iraquíes son cada vez más activas. El traspaso de poder de las fuerzas extranjeras a los iraquíes se hará el día que lo desee el gobierno iraquí. Hasta entonces, las fuerzas extranjeras tienen un papel fundamental y regularmente me sorprende su coraje.
La gran mayoría de los iraquíes está decidida a no permitir que los terroristas se interpongan en su camino. Los líderes saben que hay que cambiar la mentalidad. Deben aprovechar la ocasión que se les presenta para formar un verdadero gobierno de unidad nacional. La destrucción del santuario de Samarra mostró que los terroristas sólo conocen la violencia y la profanación. Estoy convencido de que el pueblo iraquí los hará fracasar.

Fuente
Ha’aretz(Israel)
Diario de referencia de la izquierda intelectual israelí. Propiedad de la familia Schocken. Tirada de 75,000 ejemplares.
Jordan Times (Jordania)
Libération (Francia)
Libération ha seguido un largo camino desde su creación en torno del filósofo Jean-Paul Sartre hasta su adquisición por el financiero Edouard de Rothschild. Difusión: 150,000 ejemplares.
The Observer (Royaume-Uni)
L’Observer est l’hebdomadaire attaché au Guardian.

«Why the ballot, not the bullet, will triumph in Iraq», por Jack Straw, The Observer, 12 de marzo de 2006.
«Irak, les urnes pas les armes», Libération, 16 de marzo de 2006.
«Three years on, ’optimistic’ on Iraq», Jordan Times, 21 de marzo de 2006.
«Progress toward democracy», Ha’aretz, 22 de marzo de 2006.