Red Voltaire
¿Reasentamientos de ex esclavos en África? Una idea racista que surgió en EEUU.

Un hogar para los prescindibles

Quienes dudan de que Estados Unidos y Europa busquen la forma de deshacerse de una parte de los emigrantes, deben recordar que una vez ya lo intentaron.

En 1787 en África, Gran Bretaña fundó la colonia de Freetown en Sierra Leona para acoger a esclavos repatriados y en 1824, bajo la cobertura de la Sociedad Colonizadora Americana, el gobierno de Estados Unidos creó el primer país independiente de África: Liberia, para asentar a los esclavos norteamericanos que obtenían la libertad.

| Quito (Ecuador)
+
JPEG - 35.4 KB

La idea se atribuye al presidente James Monroe que en 1816 auspició la creación de la Sociedad Americana de Colonización, una entidad filantrópica que sirvió de pantalla al gobierno.

En 1920, comenzó el reasentamiento, proceso que aunque a cuentagotas continuó durante los siguientes 20 años. Su primer gobernador, se llamó Joseph J. Roberts, nunca había visto África porque nació esclavo en Virginia.

En homenaje al presidente norteamericano la capital de Liberia se nombra Monrovia.

A la larga los proyectos británico y norteamericano fracasaron. No en balde habían transcurrido tres siglos. La mayoría de aquellos que se pretendía enviar a África, nunca habían estado allí y, al llegar hicieron lo que habían aprendido de sus amos: constituirse en una elite racista, explotadora y arbitraria en busca de beneficios personales, aunque para ello tuvieran que pactar con los colonialistas y aplastar a la población local.

Por una explicable aunque terrible paradoja, una de las primeras ocupaciones de la oligarquía formada en América y trasplantada a África fue el contrabando de esclavos y más tarde de personas. Con barcos negreros, los liberianos fundaron el circuito de traslado de mano de obra libre desde África a las Antillas.

Muchos pobladores de Guyana, Barbados, Belice, Trinidad y Tobago y otros territorios americanos e incluso de los Estados Unidos, no descienden de esclavos, sino de aquellos obreros libres.

Semejantes engendros que pretendían obligar a personas nacidas en Estados Unidos a emigrar a Liberia fueron rechazados, no sólo por los negros norteamericanos y sus líderes, sino por las poblaciones nativas que no aceptaban que negros que no habían nacido en aquella tierra, hablaban inglés, muchos eran mulatos y no compartían costumbres ni gustos, los gobernaran.

Un negro nacido en Virginia era tan extranjero en Liberia como un sudanés en Copacabana.

Aunque odiaran a los blancos, tanto como los blancos y sus instituciones los despreciaban a ellos, la sociedad blanca y sus elites eran el paradigma de los negros, no había otros.

El hecho de haber trabajado junto a los blancos, hablar sus lenguas, compartir riesgos y peligros, crecer juntos, y muchas veces, luchar por sus causas, contribuyó al desarrollo político de las dotaciones de esclavos y comenzó a constituirse en arraigo nacional.

A la altura de mediados del siglo XIX, la idea del retorno a África era ajena a la mayoría. Excepto vagos recuerdos, la mayoría no sabia exactamente de dónde habían venido y no tenían a donde ir. África era una vaga referencia. Regresar a dónde, para qué y con qué. Unos eran muy viejos, otros habían nacido y crecido en América y todos pagaban el tributo de ser absorbidos por una cultura dominante y más desarrollada.

Aunque algunos movimientos políticos contemporáneos han acariciado la inviable idea del retorno a la tierra madre de sus mayores, los proyectos de reasentamientos de esclavos en África, auspiciados por Gran Bretaña y los Estados Unidos, fueron esencialmente racistas.

Sin desdorar sus meritos, los fundadores de los Estados Unidos eran racistas consecuentes y actuaron como tales. Eso explica por qué, en los tiempos fundacionales, nunca en los círculos gobernantes ni en la intelectualidad norteamericana hubo una discusión conceptual sobre los temas de los indios, los negros y la esclavitud.

Todos los debates fueron coyunturales y pragmáticos.

Lo mismo que ahora.

Jorge Gómez Barata

Jorge Gómez Barata Profesor, investigador y periodista cubano, autor de numerosos estudios sobre EEUU.

 
90 aniversario de la Revolución Bolchevique
90 aniversario de la Revolución Bolchevique
7 de Noviembre, 1917-2007. Las revoluciones no son derrotables porque el tiempo no es reversible.
 
Socialismo Siglo XXI: un camino, no un destino
Socialismo Siglo XXI: un camino, no un destino
Tres reflexiones... Socialismo Real: lo que pudo ser y no fue; Cerrar el paréntesis; El Socialismo del futuro.
 
26 de Julio: los caminos de la Revolución
26 de Julio: los caminos de la Revolución
Raúl Castro en Camagüey: ’Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo’...
 
Altercom

Agencia de Prensa de Ecuador. Comunicación para la Libertad.

 
Crónica de una agresión: la derecha fascista contra América Latina y el Caribe
Crónica de una agresión: la derecha fascista contra América Latina y el Caribe
Hay españoles que desconocen lo que les ocurrió en Ayacucho hace más de 180 años
 
El día que Juan Carlos de Borbón dijo algo que no le habían escrito
El día que Juan Carlos de Borbón dijo algo que no le habían escrito
Si España representa y defiende a multinacionales morosas y presidentes golpistas, sobra en las Cumbres latinoamericanas.
 
Altercom

Agencia de Prensa de Ecuador, fundada el 19 de Abril de 2000. Ejercemos la comunicación alternativa como un derecho y un deber. Difundimos noticias y hechos relevantes a una lista de suscriptores y publicamos artículos de opinión, trabajos de otros espacios fraternos y estudios e investigaciones.

Artículo bajo licencia Creative Commons

La Red Voltaire autoriza la reproducción de sus artículos a condición de que se cite la fuente y de que no sean modificados ni utilizados con fines comerciales (licencia CC BY-NC-ND).

Ayude a la Red Voltaire

Usted consulta nuestro sitio porque la calidad de sus artículos le ayuda a comprender los acontecimientos internacionales. Necesitamos su contribución personal para poder continuar nuestro trabajo.
Ayúdenos con su donación.

¿Cómo participar en la Red Voltaire?

La Red Voltaire se compone de voluntarios que no reciben remuneración.
- Si usted es traductor de nivel profesional, puede participar en la traducción de nuestros artículos.