Red Voltaire
Asamblea de la Alternativa Social

Alternativa Social: construyendo otro poder

Al cumplir poco más de tres años de vida, el movimiento Fuerza Social y Democrática convoca a una Asamblea por la Alternativa Social que se desarrollará en la CUT desde el viernes 21 hasta el mediodía del domingo 23 de enero. Este evento, caracterizado como pluralista y unitario, está abierto a las organizaciones sociales y políticas, ONGs, movimientos y personas que quieran participar. De hecho, estarán ahí sectores políticos que no integran la Fuerza Social, como La SurDA, y la Asamblea de Izquierda, entre otros. En la Asamblea se debatirá una plataforma programática y un instrumento político capaz de impulsarla. Todo esto, en el contexto de la próxima elección presidencial.

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El significado del encuentro fue el tema central de esta entrevista a Jorge Pavez Urrutia, vocero de Fuerza Social y Democrática y presidente del Colegio de Profesores de Chile.

¿Por qué convocan en este momento a una Asamblea?

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Jorge Pavez Urrutia, vocero de la Fuerza Social y Democrática, con la redactora de PF.

“Lo hacemos en un proceso de desarrollo y acumulación de experiencia de la FSD, y en un momento político particularmente distinto al de las asambleas anteriores. Nuestro movimiento nació a partir de un documento que suscribieron numerosos dirigentes sociales y se estructuró en un primer congreso en abril de 2002. En esa oportunidad se fijaron los marcos de nuestros principios, es decir, hacer política desde el movimiento social, buscar un camino de construcción de un modelo económico y político distinto al actual-ya que no nos ubicamos dentro del sistema- y una propuesta programática general de catorce puntos. Seguimos desarrollándonos en el interior de las organizaciones sociales, lamentablemente en un proceso de disputa abierta y de confrontación con la dirección del Partido Comunista, porque ésta asumió como un ataque al PC que muchos dirigentes sociales comunistas mantuviéramos la decisión de desarrollar la FSD. Pero en este proceso se fue decantando y enfrentando esa dificultad.

En otra asamblea, de abril del año pasado, se tomaron acuerdos fundamentales. Se hizo un diagnóstico de la situación política, reconociendo dos sectores políticos que están administrando el modelo, y la necesidad de articular una propuesta alternativa, un camino distinto. Además, decidimos que nuestro esfuerzo central no se orientaría a participar dentro del sistema en las elecciones municipales, sino que lo haríamos en las organizaciones sociales. Así, participamos en las elecciones de la CUT -en alianza con La SurDA-, del Colegio de Profesores y de la Fech. En los tres casos se cumplieron nuestros objetivos. Esperamos que esta Asamblea, que es abierta, sea muy participativa y todos tengan posibilidad de expresarse”.

Alternativa confiable y viable

En la convocatoria ustedes plantean el propósito de “avanzar en la construcción de una alternativa confiable y viable”. ¿Qué significa eso?

“Chile está en un proceso de construcción de un modelo económico y político injusto, donde los abusos son la norma del día y el fruto del aporte que hacen todos los chilenos al crecimiento del país se distribuye en forma cada vez más desigual. Los precandidatos de todos los sectores tienen un mismo patrón: hay que resolver el problema de inequidad. Pero ese discurso deja afuera a una cantidad importante de chilenos que sigue mirando con desconfianza el mundo político tal como está y que, a pesar de cumplir con los requisitos para participar con su voto en una democracia, no lo ha hecho. Ese sector representa un porcentaje similar al que vota. Además, hay otros que no votan por la Concertación, ni por la alianza de derecha, ni por el Podemos. En la elección municipal, alrededor de 700 mil chilenos anularon su voto o votaron en blanco. Eso indica la necesidad de elaborar una plataforma programática y un discurso que entusiasme e inspire confianza a la mayoría de los chilenos, que los haga sentirse interpelados y abra un espacio de participación para avanzar en conjunto hacia el cambio del modelo.

Que sea viable implica entender que es básico resolver los temas del poder y la democracia, que hasta el momento la Izquierda no ha resuelto. Percibo que debemos recorrer un camino muy largo de acumulación de fuerzas, en el cual Fuerza Social y Democrática se plantee con claridad en una perspectiva antisistémica, y aprovechar espacios de participación, como las elecciones, para ir construyendo y avanzando. Nuestra idea de construcción es potenciar un avance sustentable desde la base, generando un poder más transversal y sólido que asuma conscientemente que este modelo de desarrollo es injusto e inhumano, y que debemos avanzar en su radical transformación”.

Cantos de sirenas

¿Cree que esta Asamblea por la Alternativa Social llegará a las mismas conclusiones?

“No puedo anticipar cómo va a concluir la Asamblea. He escuchado algunos discursos, como el de Adolfo Zaldívar, en el sentido de terminar con el binominalismo, que ‘ahora sí’ vamos a terminar con la Constitución de 1980, ‘ahora sí’ estaríamos dispuestos a hacer un plebiscito... Eso lo estamos proponiendo nosotros hace mucho tiempo. La diferencia es que estas personas tuvieron la posibilidad de hacerlo durante quince años y han estado mucho más próximos a los empresarios que al mundo social. Este gobierno ha hecho un camino de construcción a partir del acuerdo a que llegó con la UDI en torno a la propuesta de ‘modernización’ de los empresarios.

Esos discursos no son confiables. Y para ser viables se requiere acumular fuerza suficiente en torno a una unidad programática y de objetivos. Queremos colocar en primer lugar la necesidad que la Izquierda, que ha vivido una dispersión muy grande, sea capaz de buscar una fórmula para presentar una sola candidatura -de un hombre o mujer-, con un solo programa, y un instrumento político capaz de impulsarlo y llevarlo adelante en el plano electoral”.

¿Fuerza Social presentará una propuesta inicial sobre la cual debatir?

“Sí. Aunque es una asamblea abierta, se requiere un marco orientador de la discusión, como también la expresión de nuestra propia opinión. Hay una comisión de programa que ha estado trabajando una propuesta base. La Fuerza Social y Democrática, y el conjunto de la Izquierda, debería definir no más de diez o doce puntos que tendríamos que impulsar para potenciar un proceso de cambio real”.

¿Cuáles son los planteamientos principales de esa propuesta?

“En primer lugar, articular el pensamiento -no sólo nuestro sino también de otros- pasa por expresar clara y rotundamente el rechazo a la continuidad de este modelo de crecimiento. Por tanto, se puede acordar una plataforma mínima para superar el modelo neoliberal y generar algo distinto.

Antes de detallar algunos puntos, quiero referirme a algunos cantos de sirena que ha estado recibiendo Fuerza Social y Democrática en relación con esto. Nuestro movimiento fue requerido por el gobierno antes de la elección municipal, en distintos momentos. Mi percepción política es que la Concertación no veía con nitidez la posibilidad de que hubiera un próximo gobierno de esa coalición. En consecuencia, requería, o les parecía interesante, este sector que estaba mostrándose de un modo distinto. Esos mensajes desaparecieron de pronto. Sin embargo, al producirse una disputa política dentro de la Concertación entre la DC, por un lado, y el PS, PPD y PRSD, por otro, surge un llamado a que esta Asamblea propicie cierta cercanía para un eventual apoyo a la candidatura de Michelle Bachelet. Además, desde el Podemos recibimos mensajes que apuntan a que debiéramos integrarnos a esa alianza.

Entonces, percibimos que en este período se requieren ciertas definiciones, las que a mi juicio deberían darse en torno a los siguientes puntos:

• Nos parece fundamental avanzar hacia la derogación de la Constitución del 80 y convocar a una Asamblea Constituyente que elabore una nueva carta.

• Tan importante como lo anterior es cambiar el modelo económico.

• Pensamos que en este proceso de avance se debe considerar como actores fundamentales a las organizaciones sociales y políticas, y a todos los sectores efectivamente democráticos.

• Por último, estamos dispuestos a suscribir un acuerdo muy amplio -y de ninguna manera excluyente- para enfrentar las próximas elecciones, parlamentaria y presidencial, con lista y candidato únicos.

Cuando hablamos de rechazar el modelo y que la alternativa debe estructurarse con una posición absolutamente antisistémica, tenemos claras las dificultades inherentes a ese proceso en un mundo con una economía globalizada, con acuerdos firmados y situaciones objetivas que están en curso. Por eso, consideramos que FSD no puede quedarse sólo en la perspectiva electoral presidencial, sino que hay que hacer un camino de largo plazo, avanzando en la construcción de una base social y política de poder que, en definitiva, dé certificación a nuestro nombre. Para un cambio de fondo, requerimos fuerza social real. Y eso supone un proceso en el cual deben participar millones de personas. En nuestro movimiento veo suficiente inteligencia y convicción para transitar por este camino en el cual aún no tenemos todas las respuestas. Y tampoco hay recetas.

Es preciso entender la política con un profundo sentido ético. Creemos que el tema del poder, en el modo en que lo asume hoy la clase política en general -en el sentido de llegar a estructuras del Estado y desde ahí provocar el cambio-, no debe ser nuestro norte. Pensamos en un trabajo mucho más complejo y largo, pero que apunta a asegurar efectivamente un proceso de cambio profundo. No entraríamos jamás en una disputa de cupos por tener tales o cuales parlamentarios en el Congreso, porque lo consideramos prácticamente inútil, independientemente que eso pueda generar un espacio de opinión distinto”.

Pero sí participarían en la elección presidencial...

“Algunos podrán decir en la Asamblea ‘no participemos en la elección, sigamos con nuestro camino’ o ‘apoyemos a tal o cual candidato’. Nosotros ponemos nuestras ideas en discusión con una voluntad fundamentalmente unitaria, pero queremos estar con nuestras propuestas, con nuestra visión: que no son exactamente las mismas que tiene el Podemos. Ellos han seguido un camino legítimo, pero a nuestro juicio hay muchos otros sectores que habría que incorporar necesariamente. Hay situaciones no resueltas aún”.

Avanzar juntos

¿Consideran la posibilidad de llegar a un acuerdo con el Podemos, sin integrar esa alianza?

“Hemos estado conversando con partidos que forman parte del Podemos, el Partido Comunista, la Izquierda Cristiana y el Partido Humanista, que tienen sus precandidatos -Tomás Moulian, Manuel Jacques y Tomás Hirsch, respectivamente-. Ellos tendrán sus procedimientos para resolver cuál va a ser el candidato del Podemos, porque supongo que será uno. Nosotros pretendemos que todos los sectores -Podemos y otros que no están integrados ni a esa coalición ni a Fuerza Social- podamos construir un instrumento político tan sólido que dé curso a un proceso con perspectiva real de materialización de las expectativas de enfrentar el actual modelo y cambiarlo. Eso supone la unidad de todos los sectores antisistémicos”.

Pero esa unidad no se ha logrado en otros procesos electorales...

“Lamentablemente no hemos sido capaces de concretar esa unidad. Nosotros hemos dado muestras reiteradas de generosidad. No hemos respondido ataques-a veces, bastante duros-. Nos hemos centrado en expresar nuestros planteamientos y creo que hemos sido consecuentes. Acudimos a todos los llamados de búsqueda de unidad, tanto de sectores de base de la Concertación como, desde luego, de aquellos que no están en la Concertación y son más cercanos a nosotros desde el punto de vista ideológico. Ahora más que nunca requerimos tener grandeza política para asumir la necesidad de avanzar juntos, tratando de construir los ejes centrales que nos unen. Tener claro que la diversidad de visiones no empequeñece y que es preciso contar con una plataforma sólida para dar pasos mayores que los que dio la Izquierda en la elección municipal. Mucha gente de Fuerza Social votó por el Podemos, como también lo hizo mucha gente de la Concertación. Pero el Podemos no puede decir que tiene la representatividad de esos sectores. En una elección presidencial se toman definiciones muy distintas a optar entre un conjunto de concejales que ofrecían diversas alternativas sin temor a perder el voto, como ocurre en una elección donde sólo hay dos alternativas -derecha y Concertación- y las posibilidades de la Izquierda son escasas.

Sin embargo, no se debe despreciar una elección que da la posibilidad de hacer pedagogía política, de convencer e incorporar a muchos, de mostrar que es posible otro camino”.

En procesos electorales anteriores los principales obstáculos para lograr la unidad de la Izquierda antisistémica los ha puesto el PC, porque en la práctica tiende a imponer sus posturas sin ceder espacio a otros puntos de vista. ¿Cómo se puede lograr ahora, si ustedes no están por integrarse al Podemos?

“Exactamente, no es llegar e integrarnos al Podemos. Pero tampoco es llegar y despreciar al Podemos. Y más allá de las críticas de muchos que nos seguimos sintiendo comunistas -a pesar de haber sido castigados con la marginación por la actual dirección del partido- entendemos que cualquier cambio profundo requiere la experiencia, la tradición y la cultura comunista, que está instalada hace mucho tiempo en nuestro país. Seríamos ciegos y arrogantes si pensáramos que los únicos que existimos somos nosotros. Si hay algo que nos ha caracterizado es nuestra humildad e interés en participar con otros, pero también la valoración de nuestra autonomía y de nuestro proceso de construcción.

El PC es muy importante en este proceso y ha dado muestras de tener una mirada bastante más amplia, en el sentido de buscar -al menos formalmente- el llamado unitario. Sin embargo, detrás de ese llamado, existe una tendencia a entender que la unidad se da en torno a un solo pensamiento que pretende expresarse en forma hegemónica. Nos parece que se debería construir un pensamiento junto con otros. Eso enriquece, nos hace avanzar y potenciarnos. Nuestra posición no es antipartidos, pero el nuestro es un movimiento social donde participan muchos militantes de distintos partidos. Tampoco hemos resuelto convertirnos en partido. Fuerza Social es un movimiento en el que estamos desarrollando formas nuevas de organización y un proceso de teoría política. A nuestro juicio, es importantísimo desarrollar mucho más el debate de ideas a nivel de la Izquierda. El problema que tenemos es profundamente ideológico. A veces creemos que somos mejores teóricos y políticos repitiendo los mismos esquemas y análisis que aprendimos hace veinte o treinta años. La necesidad de ver la realidad y el mundo en su complejidad, con sus enormes contradicciones, está indicando la necesidad de despertar”.

¿Podría suceder que de esta Asamblea salga un precandidato presidencial?

“La Asamblea es absolutamente democrática y podrá tomar una decisión de esa naturaleza, si bien no es ése el objetivo central”.

¿Si lo proponen a usted como precandidato, aceptaría?

“Me lo han planteado compañeros de Fuerza Social del magisterio. Yo agradezco que piensen en mí para una tarea tan difícil. Les he dicho que no me atrae en absoluto por lo que significa en términos de responsabilidad, pero que yo también tengo una responsabilidad política y ética con lo que hemos construido. Por tanto, si existe la decisión de impulsar mi nombre para respaldar la propuesta, no me cabría otro camino que representar las aspiraciones del mundo social del modo más digno y exitoso posible”

 
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La revista Punto Final, es un quincenario chileno de asuntos políticos, informativos y culturales fundado en 1965. El 11 de septiembre de 1973, sus oficinas fueron asaltadas y destruidas por una patrulla del ejército. Reapareció en julio de 1989, cuando las condiciones permitieron su circulación legal. Su línea editorial es, fundamentalmente, la de su origen. Con una mayor apertura a la diversidad de ideas y propuestas democráticas y de justicia social que caracterizan a la época actual. Sus principales artículos se publican en línea un mes después de circulada la edición impresa.

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