A veces, los domingos, en la tardecita, me encuentro con algunos "bichos" de algunas culturas contemporáneas de la ciudad de Cuenca. Acuden anarquistas ortodoxos, punkeros, darks, rokers, y hasta grunges. Las conversaciones de ellos giran en entornos diferentes: ropa, modas, música, giros idiomáticos, el concierto, la banda de músicos, el arte, la literatura, pero también un grupo de anarcos describe las tendencias filosóficas del movimiento, comparte literatura extrema y actualiza su base de datos de la Internet para una invitación a la ciudad de Loja, en donde, aseguran, “el movimiento antiimperio se va haciendo fuerte”.

Así miro a este movimiento, ¿pero realmente qué es lo que veo? No sé si estoy al frente de unos aspavientos contra la cultura electrónica, o estoy inmerso en la "vida y modernidad líquida, aquella en que las condiciones de actuación de sus miembros cambian antes de que las formas de actuar se consoliden en unos hábitos y en una rutina determinada": Bauman Zigmund. Modernidad líquida, Buenos Aires, 2006

“Yo vengo desde Guayaquil, voy a Macas, ahí dicen que el movimiento anarco está poniéndose bueno; mañana no sé dónde iré, seguramente voy a hacer unas guitas (dinero) para poder seguir viajando, me interesa que la gente nos conozca y deje de creer solamente en la televisión, en los alcaldes, en los presidentes, cuando la vida va más allá”, asevera el ‘mono pelón’ en el parque de La Madre. “Siempre moviéndose, en ningún y en varios lugares, los jóvenes de hoy parecen creer que la vida líquida es una vida precaria y vivida en condiciones de incertidumbre constante”: obra citada.

En seguida habla un dark (tribu urbana contemporánea, se los conoce así porque semejan la vestimenta de los vampiros: ropa negra de cuero, uñas y boca pintadas de carmín negro, cabello largo, amantes del rock sinfónico), que cuenta como se pasó en un concierto de Judas Priest en Bogotá, en el Rock al Parque. Su crónica la hace como si nunca más volvería a ocurrir, matiza su conversación con la posibilidad de viajar a Quito y ver a otro grupo musical, esta vez es Stratovarius, otro tipo de música, más metálica, más negra… “La vida líquida es una sucesión de nuevos comienzos, breves e indoloros. [...] Saber liberarse de las cosas prima sobre saber adquirirlas”: obra citada.

Las ilusiones y las historias se comparten, los de edad más avanzada, evocan el movimiento en Cuenca de los años 80, cuando eran perseguidos por su pinta: pelo largo, barba descuidada, sencillo ropaje, flores, droga y sexo libre. “Quizás la vida moderna líquida encubre una especie de conspiración: el reproducir una ilusión compartida en común ayuda a ocultar su secreto celosamente guardado, matizado con finales sucesivos”: obra citada.

Pero ahora vivimos otro tiempo, hay que pelear contra la injusticia del sistema económico, contra el consumismo exagerado, replica el Luciano, un joven anarco que no debe tener más de veinte años. Destruir y crear todo de nuevo, eso propongo panas. Estas loco, le dice el Leoncito, un grunge (tribu urbana contemporánea que cree en la asociación de ideas por medio del rock progresivo) quiteño que utiliza unos pantalones de payaso, unos converse y unos tirantes negros. Debemos unirnos en torno a la creación artística, le replica. ¡No!, mantengo la destrucción hermanos, dice el anarco en tono elevado de voz. “La destrucción creativa es el modo de proceder de la vida líquida, pero destruyendo otras formas de vida”: obra citada.

Tripi-tripi Fest Andino

Al estilo europeo, desde el balcón de la ciudad, en Turi, a 5 kilómetros del centro de Cuenca, las luces, los tragos, la música electrónica suena y suena desenfrenada, parece un solo trance en el que se ha olvidado tiempo, espacio, lo que importa es "sacar el diablo del cuerpo y vacilar". Tenía el concepto erróneo de que la gente que acudía a estas fiestas contemporáneas era de la clase alta, pero no es así, cualquiera lo puede hacer.

"No poseen ni fábricas, ni tierras, ni ocupan puestos administrativos, su riqueza proviene de un activo portátil: su conocimiento de las leyes del laberinto, viven en una sociedad de valores volátiles, despreocupadas ante el futuro, egoístas y hedonistas": obra citada.

La Fiesta rave continúa, se ha cambiado el disckman, ahora entra en escena un ritmo más contundente; sí parece que las fronteras se han borrado, por un momento es fácil trasladarse con la memoria a un escenario de entre Hamburgo y New York, o crear un escenario imaginario: en la luna, Marte o Júpiter, o en alguna tira cómica vigente, o ni tan vigente. Muchos salen de la pista/escenario a sus vehículos, en busca de drogas, otros a practicar sexo libre, otros continúan en el trance, ingieren licor en cantidades exorbitantes, están en el apogeo de la vida líquida. “La aceptación de la desorientación, la inmunidad al vértigo y a la adaptación al mareo, y la tolerancia de la ausencia de itinerario y de dirección y de lo indeterminado de la duración del viaje”: obra citada.

“Surge un problema de identidad desde la instauración del lumpenproletariado espiritual, que siendo parte de la modernidad líquida, viven para sobrevivir y para obtener satisfacción en el acto: en el aquí y el ahora, imprimiendo una increíble velocidad para con el tiempo, los excesos y el espacio inundado para reacondicionarse, renovarse, reciclarse en varias identidades, a medida que avanza la fiesta y sus diferentes aristas, mientras la vida líquida los devora porque se convierten en objetos de consumo de quien los observa, de quien los promociona, de quien los usa (sexo), de quien los ama (dinero), de quien los respeta (sin futuro). Por ese motivo, la llegada de la sociedad moderna líquida significó la desaparición de las utopías centradas en la sociedad y, en general, de la idea misma de la sociedad buena”: obra citada.

La posibilidad de dar respuesta a estas conductas contemporáneas estaría en impulsar la educación o la reeducación para inculcar en los alumnos nuevas clases de motivos, formándolos en el empleo de nuevas habilidades, desde la pedagogía crítica (Henry A. Giroux), en una sociedad en donde el mercado se va convirtiendo en lo más importante.