Red Voltaire
« Revista de prensa sobre Siria » #38

El CCG y Turquía recurren a la OTAN

El Consejo de Seguridad de la ONU se reunió en la noche del viernes, a pedido de la Liga Árabe, para sacar las conclusiones del informe de los observadores árabes. Sin embargo, la Liga no distribuyó el informe y la reunión se concentró en la proposición de una resolución presentada por Marruecos, a pesar de haber sido redactada por los europeos, y rechazada por Rusia.

El sábado, los ministros de Relaciones Exteriores del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) se reunieron en Estambul con su homólogo turco para estudiar la posibilidad de otorgar su reconocimiento diplomático al Consejo Nacional Sirio, como paso previo a una intervención militar árabo-turca. En la noche del domingo llegó a Bruselas el secretario general del Consejo de Cooperación del Golfo, Abdul Latif al-Zayani, para reunirse allí con el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen.

El ejército sirio prosiguió sus operaciones con vistas a liberar las ciudades que aún se encuentran en manos de la Legión Wahhabita.

Mientras tanto, el secretario general de la Liga Árabe decidió unilateralmente el congelamiento de la misión de los observadores, a pesar de que el Comité de Ministros ad hoc de la Liga Árabe acababa de prorrogarla con la aprobación de Siria. Nabil al-Arabi estimó que sus observadores estaban en peligro luego de que el jefe espiritual de los salafistas sirios, el jeque Adnan Al-Arur, declarara públicamente que el asesinato de observadores árabes está justificado.

La prensa occidental y la de los países del Golfo observa el mayor silencio sobre la no presentación del informe de los observadores de la Liga Árabe al Consejo de Seguridad de la ONU, los preparativos de la guerra del CCG y Turquía y la exhortación del jeque Adnan Al-Arur a favor del asesinato de observadores de la Liga Árabe. Esa misma prensa presenta la proposición rusa al Consejo de Seguridad como una postura antiestadounidense de Vladimir Putin, determinada por su actual campaña electoral. Al referirse al congelamiento de la misión de los observadores, lo presenta como una medida destinada a protegerlos, pero no de la agresividad de los salafistas sino de las tropas leales al gobierno de al-Assad. Dicha prensa concentra sobre todo su atención en la masacre perpetrada en Homs el jueves pasado. Haciéndose eco de un testimonio completamente absurdo, atribuye esa matanza a las fuerzas leales a al-Assad, a pesar de que la masacre tuvo lugar en un barrio controlado por los grupos anti-Assad. Para los servicios occidentales de propaganda lo esencial es presentar el conflicto como un combate entre el Estado y los niños. Para tratar de imponer esa imagen, se publican artículos ilustrados con fotos de niños armados.

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• En el diario francés Le Monde, el fotoperiodista Mani refiere el testimonio de un habitante de Homs. Esta persona dice que se dio cuenta de que una masacre estaba teniendo lugar en la calle Al-Ansar y que «decidió llegar hasta la casa en cuestión agujereando las paredes de las casas contiguas. Asegura que pudo ver, a través de los huecos practicados en las paredes, la masacre de los niños. Declara que los asaltantes era siete hombres en uniforme militar perteneciente a las fuerzas leales» (sic).

• La corresponsal del diario Le Monde en El Cairo, Claire Talon, presenta la capital egipcia como el nuevo santuario de los opositores sirios. Cita a cuatro personalidades: Mahmud Hamad, quien declaró a Al-Jazeera que había visto con sus propios ojos a la aviación siria bombardeando Damasco; la actriz Louise Abdelkrim, quien describe sus noches en vela en Damasco por el estruendo de altoparlantes que repiten incesantemente el nombre del presidente; Imad Galioun, el primo del presidente del CNS; y Helen Al-Dayem, quien sitúa en 50 000 la cantidad de sirios muertos recientemente por el régimen.

• En el cotidiano francés Le Figaro, el cronista René Girard advierte que el derrocamiento de Bachar al-Assad crearía una situación similar a la vivida en Irak. Señala que un cambio de régimen no traería nada positivo a los sirios ya que la anarquía sería peor que la dictadura.

• En Austria, Gudrun Harrer –quien parece ignorar la situación de los derechos humanos en Qatar– afirma que la Liga Árabe se ha convertido en una activa organización progresista bajo la influencia del ilustrado emir de Qatar.

• El patriarca de la Iglesia Ortodoxa siria, Ignacio IV, explica en el diario español ABC que si los cristianos de Siria respaldan a Bachar al-Assad no es por miedo a los salafistas sino al proyecto que representan. Los cristianos de Siria quieren seguir viviendo entre los musulmanes y estiman que al-Assad es el mejor presidente de la región.

• Este fin de semana, el ex observador de la Liga Árabe Anuar Malek se expresaba en la prensa española, que no muestra más curiosidad que los demás medios occidentales en cuanto al pasado y la personalidad de este individuo.

• Michael Peel, reportero del Financial Times Europe, refiere que pudo comprobar que las manifestaciones contra al-Assad sólo reunieron unas cuantas docenas de personas en Alepo, pero que la economía se ha visto fuertemente afectada y menciona específicamente la existencia de cortes de electricidad y la escasez de gasolina.

• En el Washington Post, Colum Lynch analiza el veto ruso en el Consejo de Seguridad de la ONU como una «putinización» de la política exterior rusa. El autor no analiza los argumentos de Moscú, por no parecerle dignos de interés, pero sí se interroga sobre lo que presenta como una estrategia de Putin tendiente a extender la influencia del dirigente ruso.

• En Líbano, The Daily Star resalta que el número de refugiados sirios contabilizados por la ONU en ese país árabe asciende ahora a 6 290. El diario no precisa que muchas de esas personas ya vivían en Líbano desde hace tiempo y que se inscribieron como «refugiados» para recibir la ayuda material prometida. The Daily Star refiere en el mismo artículo que, en la norteña ciudad libanesa de Trípoli, el jeque Zakaria Masri organizó una manifestación contra Rusia, China y el Hezbollah, en la que acusó a Bachar al-Assad de ser un adepto del ateismo, aseguró además que el presidente está tratando de imponer el ateismo a la sociedad siria.

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