Numerosos incidentes han marcado las relaciones entre las fuerzas armadas de Estados Unidos y de Turquía durante los últimos días.

Turquía bombardeó instalaciones del PKK (kurdos de Turquía) en territorio iraquí mientras que Estados Unidos entrena a los peshmergas (kurdos de Irak) en esas mismas zonas.

Según Fox News, el oficial de enlace del ejército turco informó al CAOC (Combined Air and Space Operations Center) sólo 10 minutos antes del inicio de la operación de bombardeo, exigiendo la inmediata retirada de las aeronaves estadounidenses. Los aviones turcos procedieron entonces a bombardear los blancos que tenían designados, a pesar de que con ello ponían en peligro las vidas de miembros de fuerzas aliadas, incluyendo personal del Pentágono [1].

Por otro lado, según un oficial estadounidense citado por Fox News, Turquía no está tratando solamente de prevenir la creación de un Estado kurdo en Siria, como deja entrever Ankara, sino que quiere impedir principalmente que el PKK y las YPG (Unidades de Defensa del Pueblo, denominación de las milicias kurdas de Siria) puedan comerciar con petróleo hacia el Mediterráneo.

El vocero del Departamento de Estado Mark Toner confirmó al diario kurdo Rudaw que Washington prohibió a Ankara atacar las posiciones de los kurdos de las YPG en Siria [2].

Sabiendo que Washington ha excluido públicamente toda posibilidad de atentar contra la integridad territorial de Siria, esta decisión podría explicarse por la existencia, de parte de Estados Unidos, del deseo de que el PKK y las YPG tengan acceso a una fuente de financiamiento.

[1] “Turkey’s strikes on Kurds could drag US into new front, military sources fear”, por Lucas Tomlinson y Jennifer Griffin, Fox News, 10 de agosto de 2015.

[2] “State Dept: US will not allow Turkey to attack PYD in Syria”, Rudaw, 12 de agosto de 2015.