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Porter Goss nació el 26 de noviembre de 1938 en Connecticut. Procedente de una familia presbiteriana acomodada pudo realizar brillantes estudios de griego antiguo en la archipuritana universidad de Yale. Allí se destacó ya que fue seleccionado por la CIA durante su curso académico.

Incluso antes de haber obtenido su diploma, en 1960, ya integraba la Agencia de Inteligencia y, una vez terminados sus estudios, fue asignado al ultra secreto stay-behind. De 1960 à 1971, Porter Goss trabaja en la Dirección de Operaciones de la CIA, es decir no como agente de inteligencia, sino como operativo. No dependía de la jerarquía clásica, sino de la red stay-behind y se encontraba, por esa razón, incorporado al Ejército.

Aunque todo lo que haga referencia a él es clasificado, se sabe por sus propias declaraciones y diferentes indiscreciones, que fue de inmediato asignado a «la Operación Mangosta». A partir de su llegada a la Casa Blanca, John F. Kennedy había dado instrucciones de derrocar a Fidel Castro por todos los medios.

La Operación estaba dirigida por el General Edward Lansdale quien rendía cuentas al jefe del Estado Mayor Interarmas Lyman L. Lemnitzer y al secretario de Justicia Robert Kennedy. Se planificaron 33 acciones, incluido el asesinato del presidente cubano. Porter Goss participó en el reclutamiento de mercenarios que desembarcaron en la Bahía de Cochinos.

Tras ese fiasco, «la operación Mangosta» escapó de todo control político y el General Lemnitzer pensó incluso organizar atentados terroristas en los Estados Unidos e imputarlos a los castristas para justificar una guerra contra Cuba («Operación Northwood») [1]. En definitiva, John F. Kennedy ordenó el cese súbito de esos programas a raíz de la Crisis de los Misiles, pero sus instrucciones no tuvieron un efecto inmediato.

Entonces, Porter Goss fue enviado a la base JM/WAWE en Miami. La base, bajo la autoridad del jefe de plaza Ted Schackley (ex jefe de «la Operación Fénix» en Vietnam), estaba situada en una gran propiedad bajo la cobertura del grupo Zenith Technological Enterprises. Disponía de sus propios aviones y de su base naval con lanchas rápidas. Goss trabajó en JM/WAWE y formó a Félix Rodriguez Mendigutia, quien debía acorralar, detener y ejecutar a Ernesto Che Guevara en Bolivia, en 1967 [2].

Luego de haber trabajado en varios Estados del Caribe, sobre todo en Haití, Santo Domingo y México, Porter Goss es enviado a Francia a finales de los años 60. Se ignora totalmente lo que fueron sus responsabilidades; sólo se puede deducir de lo que sabemos del stay-behind cuáles podían ser algunos de sus homólogos franceses (Jacques Foccart, François Durand de Grossouvre, etc.) [3].

Afectado por una súbita infección que lo fulminó en un hotel londinense, abandona el servicio operativo en 1971. Junto con otros dos «ex» agentes de la CIA, crea el Island Reporter en Florida y hace fortuna en el sector inmobiliario.

En 1974 comienza una carrera política, haciéndose elegir alcalde de Sanibel (Florida). Aunque republicano, se une al gobernador demócrata de la época, Bob Graham. Es electo para la Cámara de Representantes en 1988 donde tiene su escaño hasta hoy día, es decir, durante 16 años. En cada escrutinio, obtiene resultados notables, con el 70 % de los votos.

En 1997 se convierte en presidente de la Comisión de Inteligencia, cargo a partir del cual lucha por aumentar el presupuesto de la CIA. Muy implicado en el respaldo a Taiwán frente a China, critica severamente a la administración Clinton durante el caso del espía chino y trata de acallar el bombardeo «accidental» de la embajada de China en Belgrado durante la guerra contra Yugoslavia.

En 1998 preside las audiencias relativas al tráfico de drogas al cual se habría dedicado la CIA desde los años 60. Elimina hasta los elementos recopilados por la Inspección General y disculpa a la Agencia.

El mismo año se distancia de Newt Gingrich y consorcios, para luego unirse a la asociación de los republicanos moderados, el Republican Main Street Partnership.

A fines de agosto de 2001, viaja a Paquistán con otros dos congresistas, Bob Graham y John Kyl, para entrevistarse con el presidente Pervez Musharraf, el jefe de los Servicios Secretos (ISI) Mahmoud Ahmad, y el embajador de los talibanes, Abdul Salam Zaeef [4].

El 11 de septiembre de 2001, los tres mismos congresistas participan en un desayuno de trabajo en una habitación con dispositivos de seguridad en el cuarto piso del Capitolio. Allí reciben al General Mahmoud Ahmad. La reunión aborda el tema de la producción de opio en Afganistán cuando son interrumpidos por el anuncio de los atentados de Nueva York.

El diario Times of India revelará posteriormente que el General Mahmoud Ahmad giró 100,000 dólares, en julio de 2001, a la cuenta bancaria de Mohammed Atta, acusado por el FBI de haber dirigido los atentados del 11 de septiembre [5].

En los días que siguieron, Porter J. Goss se opone a la creación de una comisión de investigación del Congreso y se dedica a apoyar el proyecto de ley de seguridad presentado por John Ashcroft, el USA Patriot Act [6]. El documento, particularmente voluminoso y complejo, requirió años de preparación.

Fue mantenido secreto hasta los atentados y de pronto se depositó en el Congreso como si se tratara de una respuesta inmediata a una situación de crisis. Ashcroft, Goss y sus amigos crean las condiciones para que se adopte una ley de excepción.

Luego, arremete contra la Asamblea General de la OTAN donde logra que adopten una Declaración sobre la lucha antiterrorista con el apoyo de su amigo Pierre Lellouche [7].

Finalmente, ante la presión de la opinión pública, Bob Graham y Porter J. Goss se ponen de acuerdo con la Casa Blanca y aceptan formar una Comisión Conjunta bicameral para investigar «las actividades de los servicios de inteligencia antes y después de los atentados, pero sobre todo ¡no durante!

El informe final, terminado en diciembre de 2002, sólo se hará público después de varios meses de clasificación y la censura de numerosos pasajes, entre ellos varias páginas dedicadas a Arabia Saudita.

Veinte meses más tarde, el senador Graham publicará un libro, Intelligence Matters, en el cual afirmará que la Comisión había establecido la responsabilidad de Arabia Saudita en la financiación de los atentados y que esa información se censuró para proteger los vínculos privilegiados que unen a los Bush y a los Saud [8].

En definitiva, ese informe y esa polémica no aclaran nada y preparan a la opinión pública para una acción contra Arabia Saudita sin brindar el menor elemento para justificarla, únicamente suscitando rumores. Durante ese tiempo, las relaciones entre la CIA y la Casa Blanca continuaron deteriorándose sobre un fondo de mentiras que justifican la guerra contra Irak.

En el marco del caso Valerie Plame, una agente cuya identidad se había revelado a la prensa por un colaborador de George W. Bush, el director de la CIA, George Tenet, cita a juicio al gabinete del presidente. A cambio, la Casa Blanca invita a Tenet a «dimitir por razones personales». El director adjunto de la Agencia, John E. McLaughin, asegura un corto período como interino antes de que Porter J. Goss sea nombrado para sustituirlo.

Esa designación es vivamente criticada en el Congreso. Se le reprocha haber dado muestra de espíritu partidario cuando presidía la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes, donde se mostraba especialmente descortés con los congresistas demócratas. También se le acusa de ser un pelele en las manos de Dick Cheney. Sin embargo, el Senado confirma su nominación por 77 votos «a favor» y 17 «en contra», entre ellos los de Edward Kennedy e Hillary Clinton. Presta juramento el 24 de septiembre de 2004.

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Porter Goss presta juramento, el 24 de septiembre de 2004, ante el director del Gabinete de la Casa Blanca, Andrew Card.

Porter J. Goss no sólo será el director de la CIA, sino también el Director General de Inteligencia. Por esa razón, supervisará las quince principales agencias de inteligencia y controlará un presupuesto anual de 30 mil millones de dólares.

La opción de Goss por parte del presidente Bush Jr debe interpretarse en función de la coyuntura inmediata y de los proyectos futuros. El nuevo Director de Inteligencia debe, en primer lugar, apaciguar las relaciones entre la Agencia y la Casa Blanca. Luego, deberá enfrentarse a un blanco prioritario para lo cual dispone de la calificación requerida, sobre todo, lingüística.

Por esa razón, Bill Clinton había nombrado a George Tenet en vísperas de la guerra contra Yugoslavia, pues hablaba el kosovar (o más exactamente, el albanés). También el cineasta Michael Moore provocó la hilaridad y suscitó una polémica al difundir una entrevista que había grabado con Goss hacía varios meses. Le hacía decir que el enemigo principal era Al Qaeda y que por lo tanto sería necesario un Director que hablara árabe en la CIA.

Porter J. Goss habla francés y ha trabajado como agente operativo en Francia. Nunca deja pasar una oportunidad para denunciar la política exterior francesa.

[1] «Cuando el estado mayor estadounidense planificaba atentados terroristas contra su población», Voltaire, 5 de noviembre de 2001.

[2] «Sobre un retrato del Che», par José Saramago, Voltaire, noviembre de 2003.

[3] «Las redes estadounidenses de desestabilización y de injerencia», por Thierry Meyssan, Voltaire, 20 de julio de 2001.

[4] Pakistani president meets US congressmen, agencia de noticias AFP, 28 de agosto de 2001.

[5] «India helped FBI trace ISI-terrorists link», The Times of India, 9 de octubre de 2001.

[6] En francés: «John Ashcroft dans le secret des dieux» (John Ashcroft y los secretos de Dios), Voltaire, 2 de febrero de 2004.

[7] En francés: «Madelin et Lellouche contre Chirac» (Madelin y Lellouche contra Chirac), Voltaire, 15 de abril de 2003. Madelin y Lellouches son dos políticos franceses, Chirac, actual presidente de este país, NdlR.)

[8] En francés: (Un nuevo libro contra Arabia Saudita): «Un nouveau livre contre l’Arabie saoudite», Voltaire, 7 de septiembre de 2004.