Una corte militar especial estadounidense de apelación ha retomado las acciones legales contra Omar Khadr. Estas se vieron interrumpidas debido a la existencia de dudas sobre el carácter legal o ilegal de su implicación como «combatiente enemigo extranjero», pero la corte militar especial estimó que no se podía adelantar respuesta a esa interrogante antes del juicio.
En un Estado de derecho, el acusado trata de no verse ante los tribunales. Pero Omar Khadr no está detenido en un Estado de derecho. Se trata de un ciudadano canadiense encarcelado sin juicio previo, en Guantánamo, por las fuerzas armadas estadounidenses. Y desea que se le juzgue para poder salir de allí.
Pero no hay que entusiasmarse demasiado con la noticia ya que la administración Bush anunció que sea cual sea el desenlace del juicio militar, Omar Khadr no será liberado hasta que termine la guerra contra el terrorismo, cuya duración está oficialmente prevista para un siglo. Omar Khadr es hijo de un pakistaní-canadiense que luchó junto a Osama Ben Laden en Afganistán. Iba a ver a su padre dos veces al año a Asia central y después volvía a vivir con su familia en Canadá. El 27 de julio de 2002, Omar tenía 15 años y se encontraba jugando con otros niños de su edad en el campamento de Khost (Afganistán), donde su padre lo había llevado. Cuando las tropas especiales estadounidenses asaltaron el campamento, matando a la mayoría de las personas que allí se encontraban, Omar se defendió. Supuestamente mató a un sargento. Se convirtió en un «enemigo extranjero combatiente», fue encarcelado y torturado. Más tarde fue enviado a Guantánamo, donde fue sometido nuevamente a torturas.
El gobierno canadiense del señor Harper ha renunciado a exigir su liberación mientras que el Partido Liberal de Stephane Dion está haciendo campaña para que Omar Khadr sea repatriado a Canadá.