Decaen las esperanzas de que el Solitario Jorge - el último sobreviviente de la especie Geochelone abigdoni- tenga descendencia. Se trata de un macho adulto de tortuga gigante de Galápagos de aproximadamente 90 a 100 años de edad que fue encontrado en la pequeña isla Pinta, al norte del archipiélago. El quelonio ha vivido varias décadas sin compañera. No ha sido posible encontrar en la isla de origen ni en ningún zoológico una hembra de su misma especie con la cual pudiera reproducirse y dar continuidad a su especie.

Frente a esta realidad se ha intentado el acoplamiento con hembras procedentes de diferentes islas del archipiélago, pero no se ha tenido éxito. Sin embargo, hace pocos meses se conoció que Jorge - el solitario- había aceptado en su corral a dos tortugas hembras de procedentes del volcán Wolf situado al norte de isla Isabela. Las hembras de Isabela pertenecen a la especie Geochelone becky, según la clasificación taxonómica actual, es decir, son de una especie distinta a la que pertenece el quelonio de esta entrañable historia de supervivencia. Luego de varios intentos de agresión a las visitantes, Jorge les permitió comer junto a él, y luego ocurrió lo que se esperaba: que las aceptara como compañeras, que se produjera cópula, y que hubiera fecundación y puesta de huevos.

Al parecer ocurrió lo esperado. Los huevos puestos por las dos hembras de Geochelone becky fueron llevados a las incubadoras del Centro de reproducción y crianza de tortugas gigantes del Parque Nacional Galápagos, PNG, pero después de 130 días de incubación los huevos dieron muestras de infertilidad, pues acusaron bajo peso y presencia de hongos. A fines del año pasado se comprobó que nunca estuvieron fertilizados. Los últimos cuatro huevos obtenidos del tercer nido e incubados en el Centro de reproducción y crianza, al ser abiertos en los primeros días de enero de 2009, demostraron que no hubo indicios de desarrollo embrionario. A pesar de estos resultados, el equipo de científicos que trabajan en la conservación de las tortugas gigantes está dispuesto a intentar nuevas opciones, como las siguientes:

La primera es esperar la próxima temporada de reproducción, en los meses de enero a marzo cuando las tortugas gigantes empiezan a copular y se espera que aniden en el mes de julio, luego de lo cual se podrá verificar la viabilidad reproductiva de Jorge con las hembras de la especie Geochelone becky.

La segunda posibilidad es ubicar en el corral de Jorge varias hembras de la isla Española que, según se conoce, son más cercanas genéticamente con el gigante quelonio.

La tercera es buscar en la población de tortugas del volcán Wolf de Isabela individuos híbridos – es decir con genes de la especie de la tortuga de isla Pinta e Isabela -, lo que es muy poco probable por la distancia geográfica entre las dos islas; para lo cual se realizarán pruebas de sangre que permitan identificar afinidades genéticas que den soporte a las decisiones de conservación del solitario quelonio, y con esos resultados intentar nuevos cruzamientos en la perspectiva de alcanzar el éxito reproductivo deseado. En este esfuerzo participan genetistas de la Universidad de Yale, junto a científicos de la Estación Charles Darwin y del servicio del Parque Nacional Galápagos.

Aparte del encomiable esfuerzo del personal de científicos y técnicos en crianza de tortugas, el hecho revela un caso de infertilidad de los híbridos, ya que los huevos puestos por las hembras -compañeras ocasionales de Jorge- son el resultado del cruzamiento entre dos individuos de especies distintas: G. abigdoni y G. becky. El cruzamiento forzado en cautiverio (una especie de matrimonio contra la voluntad de uno de los contrayentes) no dio resultado y no podía darlo, esto lo sabían los científicos de la Estación Charles Darwin; sin embargo intentaron y probaron el cruzamiento con la esperanza de que, al ser especies muy afines, pudieran dar descendencia fértil. El resultado de este último intento resultó fallido porque en la generalidad de los casos los híbridos son inviables o estériles.

Este hecho reedita la discusión teórica referente a la especie: Una especie biológica es una población o grupo de poblaciones de individuos u organismos semejantes en su morfología y anatomía, en sus proteínas, cromosomas, genes y ADN; similares en su comportamiento y fértiles o fecundos entre sí cuando se hallan en condiciones naturales.

La especie biológica, por lo tanto, está aislada reproductivamente de otras especies, hasta de las más cercanas. Existen entre los miembros de especies diferentes, mecanismos de aislamiento reproductivo tanto precigóticos como poscigótcos; es decir, mecanismos naturales que actúan antes y después de la formación de la célula huevo o cigoto. Los mecanismos de aislamiento o barreras reproductivas precigóticos son de orden espacial, temporal, comportamental, por incompatibilidad mecánica para la cópula, o rechazo al espermatozoide.

Las barreras reproductivas poscigóticas son la inviabilidad y la esterilidad de los híbridos. El caso de la descendencia esperada del Solitario Jorge, con las hembras del distante volcán Wolf, no fue factible por la infertilidad de los huevos, es decir, hubo cópula y ovoposición pero no fecundación del óvulo, ni desarrollo embrionario.

Cabe recordar que la clasificación taxonómica actual de las tortugas gigantes de Galápagos, que fueran la admiración de Darwin en su visita al archipiélago, confirma que éstas son especies diferentes en cada una de las islas, lo cual se explica por la selección natural que al operar en poblaciones aisladas dio origen a especies diferentes: especiación por aislamiento geográfico o especiación alopátrica. Una de esas especies es la Geochelone abigdoni a la que pertenece el gran quelonio de esta historia.

Por lo mismo, los intentos por la conservación de la especie del últimoy centenario macho de la isla Pinta son esfuerzos muy encomiables, pero que contrarían las leyes de la biología ya que es imposible la reproducción entre individuos de especies diferentes, salvo casos excepcionales que ocurren en el reino vegetal. Lo más probable es que el Solitario Jorge se quede como el último sobreviviente de su estirpe.

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