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En la tarde del 20 de marzo de 2018, víspera del Día de las Madres, las bandas terroristas armadas cometieron otra brutal masacre entre la población civil inocente que acudía al mercado popular Kashkul de Yaramana, [localidad] en las proximidades de Damasco: desde sus posiciones en la parte oriental de la Ghouta, lanzaron un devastador proyectil hacia las mujeres y los niños. Este acto criminal se saldó con 44 civiles muertos y decenas de heridos, muchos de los cuales siguen presentando un pronóstico grave. Los terroristas también dispararon varios proyectiles hacia otras zonas residenciales de Damasco, lo que ocasionó más de 10 heridos en el barrio de Al-Imara. Los cohetes y granadas de mortero hicieron impacto en numerosos puntos de la capital.

Estos crímenes se enmarcan en una serie de matanzas que vienen perpetrando las bandas terroristas, a las que algunos denominan “grupos armados de oposición”, desde 2011, año en que comenzó la crisis siria, provocada por ciertos Estados colonialistas en 2011. Es de suma importancia señalar cómo los representantes de los Estados que suelen convocar a toda prisa sesiones urgentes del Consejo de Seguridad en Nueva York y del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra para apoyar a los terroristas, en esta ocasión, y como ya viene siendo habitual, anulan su capacidad de raciocinio y guardan un silencio absoluto ante los efectos catastróficos de esta nueva matanza de mujeres y niños, de un nivel comparable a un genocidio, un crimen de guerra o un crimen de lesa humanidad. Ya no debe sorprender el mutismo de los representantes de los Estados Unidos de América, Francia y el Reino Unido, puesto que durante todo este tiempo no han hecho sino apoyar el terrorismo y justificar sus crímenes.

Siria reitera que el comportamiento sistemático de los representantes de esos Estados, así como de quienes son sus instrumentos y agentes, manifiesta una ausencia absoluta de sensibilidad humana. No hay ni un ápice de principios éticos en sus políticas, que demuestran una absoluta falta de respeto a los principios del derecho internacional y el derecho internacional humanitario, como ponen de relieve su apoyo directo a los grupos terroristas con financiación y armamento y su defensa, ante las tribunas internacionales, de los crímenes que cometen esos terroristas.

A lo largo de los años, el Estado sirio ha hecho frente a esta guerra terrorista y ha ejercido su derecho a defender a su pueblo y a detener el derramamiento de sangre, sin escatimar esfuerzos por evitar que los terroristas perpetren más matanzas en Siria, en la región y en todo el mundo.

Como en ocasiones anteriores, hoy Siria solicita una vez más que cesen los actos criminales de los terroristas. Siria exige también a los Estados que organizan, financian y arman a los grupos terroristas, incluidos el régimen wahabí de Arabia Saudita y el régimen qatarí, que abandonen de inmediato ese comportamiento. Siria exhorta además a los Estados Miembros de las Naciones Unidas a que defiendan los valores de la Carta, en virtud de la cual se comprometieron a defender a los pueblos del mundo del flagelo de la guerra, y a que desenmascaren los verdaderos objetivos de esta guerra que libran los Estados colonialistas, sus agentes y sus terroristas contra la nación y el pueblo sirios.

Le agradecería que tuviera a bien hacer distribuir la presente carta como documento del Consejo de Seguridad.