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Militares pakistaníes ante los restos de un avión indio derribado. ‎

Después del episodio del derribo de un avión indio MiG-21 por Pakistán, el 27 de febrero ‎de 2019, los seudo expertos afirman que los aviones de la India son demasiado viejos y que tendría que ‎sustituirlos con aviones F-16. Mi opinión es que si la India hubiese utilizado aviones F-35 o Rafale ‎el resultado habría sido el mismo porque el error no es imputable a las capacidades de los ‎aviones, del armamento ni a la formación de los pilotos sino a los generales del estado mayor de ‎la fuerza aérea. ‎

Pakistán llevó a cabo una misión destinada a poner a prueba el nivel de preparación del ‎estado mayor de la fuerza aérea india y su grado de familiarización con las tácticas modernas. ‎Para ello envió una primera ola de aviones con capacidades menos importantes, como los ‎‎Mirage III y los JF-17, que debían servir de «carnada» para atraer los aviones interceptores ‎de la India. Tras esa primera ola, a unos 50 kilómetros, llegó una segunda ola que se componía ‎de F-16 Block 52, los mejores que posee Pakistán, equipados con misiles AIM-120 C5. ‎

Los aviones pakistaníes de la primera ola atrajeron 2 interceptores MiG-21 Bison a un combate ‎aéreo a corta distancia (dogfight). El primero de esos MiG-21 había despegado de un ‎aeródromo situado cerca de la frontera entre la India y Pakistán. Después, la primera ola regresó ‎a Pakistán. Las maniobras de los aviones de la primera ola estaban destinadas a ‎lograr que los F-16 pakistaníes se hallaran en la posición más óptima para utilizar sus ‎misiles aire-aire de largo alcance y derribar los interceptores indios. ¿Qué sucedió? ‎

Los generales del estado mayor de la fuerza aérea de la India están más que fascinados con las ‎‎«maravillas» que les proponen los estadounidenses, a golpe de publicidad sobre los F-16 que ‎quieren venderles. Pero si realmente quisieran aprender algo sobre su uso, deberían haber ‎seguido el escenario de la operación aérea que realizó Rusia durante los ejercicios aeroterrestres ‎‎Vostok-2017. El escenario planteado era exactamente el mismo que utilizó la aviación ‎pakistaní. ‎

Es probable que la India incluso haya tenido suerte de que el resultado del golpe aéreo del 27 de ‎febrero haya sido el que conocemos. Como todo se hizo en condiciones en que la India ‎no estaba preparada en lo absoluto, también todo se desarrolló de manera oscura para la ‎aviación india y Pakistán no tenía intenciones de poner fin a una acción en la que pudo haber ‎destruido decenas de aviones indios. El uso de «carnada» para atraer los interceptores indios ‎fue cosa nueva únicamente para los comandantes de la aviación india dado el hecho que la ‎aviación israelí utilizó el mismo truco, en 1982, durante la operación Mole Cricket 19, logrando ‎derribar entonces 80 MiG-21 y otros 23 aviones sirios. ‎

No logro entender el modo caótico del estado mayor indio al planificar los combates. El día ‎anterior –el 26 de febrero– ese mismo estado mayor había ejecutado a la perfección una misión ‎ofensiva. Comenzó neutralizando la red estadounidense de radar AN/TPS-77 en Pakistán. Y ‎después, aviones de combate Mirage 2000 equipados con misiles SPICE 2000 al parecer ‎golpearon objetivos del grupo terrorista Yeish-e-Mohammed en la regió de Balakot, bajo control ‎de Pakistán [1].‎

‎¿Qué fue lo que no funcionó en la aviación india el 27 de febrero? Una misión compleja de defensa ‎del territorio no se reduce al uso simultáneo de entre 1 y 4 grupos de 4 a 6 aviones ‎interceptores. También es necesario utilizar otros aviones con otro destino táctico para garantizar la ‎seguridad de los interceptores. Lo sorprendente es que la India tiene la superioridad sobre ‎Pakistán porque dispone de los medios más eficaces para garantizar la victoria en el combate. ‎

Desde el principio existía un panorama completo de la situación aérea gracias a los datos ‎proporcionados por 5 aviones radares volantes [de alerta temprana] Beriev A-50 y Netra/EMB-‎‎145 [2]. ‎Todos los datos se transmiten a los pilotos de los aviones interceptores a través de un canal ‎secreto. Los aviones de alerta temprana hacen además el papel de puestos de mando voladores. ‎Son de gran tamaño y disponen de equipos radioelectrónicos más poderosos y eficaces que los ‎que llevan los aviones interceptores. La colaboración entre un buen navegante de AWACS y los ‎pilotos de los interceptores permite a estos últimos utilizar rápidamente sus sistemas de ‎contramedidas ante los misiles aire-aire de gran alcance: se trata de contramedidas electrónicas e ‎infrarrojas que se combinan con la realización en vuelo de maniobras bruscas de máxima ‎sobrecarga. ‎

Otra manera de proteger los aviones interceptores es interfiriendo el radar de los F-16 y el radar ‎terrestre pakistaní mediante el uso de 3 aviones indios SRA/Gulfstream III. Si la India hubiese ‎utilizado algún avión de ese tipo el 27 de febrero, habría logrado crear interferencias en ‎los radares de los F-16 de Pakistán y estos no habrían podido disparar sus misiles AIM-120, o ‎los habrían lanzado inútilmente. Además, los F-16 de Pakistán habrían quedado ‎«cegados»‎ y ‎los cazas indios habrían podido interceptarlos. Estos últimos habrían sido dirigidos por los aviones ‎de alerta temprana para que se situaran a los lados de los F-16 y a distancias tales que habrían ‎quedado fuera del alcance visual de los pilotos pakistaníes y en condiciones óptimas ‎para utilizar sus propios misiles aire-aire. ‎

[1] «Análisis de las imágenes satelitales de los golpes aéreos contra Balakot», por Great Game India, Red Voltaire, 9 de marzo ‎de 2019.

[2] Se trata de aviones similares a los AWACS estadounidenses. Nota de la Red Voltaire.